Ni doblar la cuantía de las ayudas, ni intervención del mercado de los combustibles. Por supuesto, tampoco ni rastro de Reales Decretos al dictado para ahorrar un trabajo que ya estaba hecho.
El tercer paquete de ayudas del Gobierno por la guerra de Irán para el transporte es prácticamente, y a falta de confirmación en su redacción oficial, más de lo mismo. No es de extrañar por tanto que las patronales muestren su descontento.
En concreto, CETM, en un comunicado, califica de considera "claramente insuficientes las cuantías" de reducción en el Impuesto de Hidrocarburos.
A su vez, Fenadismer manifesta "su disconformidad ante el nuevo paquete de medidas anticrisis aprobado este martes en el Consejo de Ministros para paliar los efectos económicos de la guerra de Irán en el sector".
Pagar en tiempo
Ante la dura realidad, o el vacío sufrido, según se mire, ambas organizaciones empresariales centram la mirada en el abono de las ayudas y en que se mitiguen los retrasos en los pagos.
Según CETM, "mientras el Gobierno prepara ya el tercer paquete de medidas, muchas empresas siguen sin cobrar las ayudas del primero. Para un sector formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, esto es especialmente grave: llevan seis meses pagando prácticamente al contado y sin ayudas un gasóleo cada vez más caro. Esta demora está poniendo al límite la tesorería de muchas empresas".
Para Fenadismer, reclama a Hacienda un "compromiso firme para que los pagos de las ayudas directa tanto a los vehículos pesados como ligeros se tramiten con la máxima celeridad burocrática y sin los retrasos crónicos que ya sufrieron en los anetriores trimestres. El colectivo de transportistas, compuesto mayoritariamente por autónomos y pequeñas empresas con menor músculo financiero, se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad ante el encarecimiento de los costes de explotación".
Todo esto debería de tener una moraleja. O tal vez, no. Continuará.