Tras un par de meses subido al pedestal de los héroes, el transporte de mercancías por carretera se ha dado de bruces con su prosaica realidad, esa como de planeta enano que languidece olvidado y oscurecido en los confines del sistema solar.

Algunos querrán ver en el paro convocado, a la luz de unas circunstancias que piden unidad y no medidas extremas, ecos de aquel Jimmy Hoffa que encarna Al Pacino en ‘El Irlandés’ de Scorsese, cuando la medida es, en realidad, un lamento descorazonado y el palmario reconocimiento de la propia insignificancia, algo así como un «a ver si suena la flauta» que reviva viejos tiempos.

En este contexto, el sector ha ido viendo cómo la desaparición del estado de alarma ha supuesto la vuelta a sus condiciones de trabajo habituales, aunque con toda una serie de situaciones anormales que han introducido serias preocupaciones entre las empresas del sector.

Así, por ejemplo, ha sucedido con las ITVs, en las que se han generado graves afectaciones que, a ojos de la Administración, son achacables a los transportistas, con los permisos de conducir y con las diferencias existentes entre Administraciones para el visado de las tarjetas de transporte, entre otros.

Las restricciones ya han vuelto a su esquema habitual.

Las restricciones vuelven a la normalidad

En idéntico sentido, también las restricciones de circulación han ido volviendo tanto al territorio que controla la DGT, como al País Vasco y, por último, también a Cataluña.

Este pasado mes, también ha visto al ministro Ábalos convocar al sector a una mesa de negociación, de la que ya se dudaba desde un primer momento, para que, pocos días después, el Gobierno aprovechar el plan de impulso a la industria automovilística para colar de rondón las 44 toneladas, circunstancia que ha servido de casus belli para que el Comité Nacional convoque un paro patronal para los próximos 27 y 28 de junio.

En este mismo sentido, un estudio elaborado por la Universidad del País Vasco incide en los efectos perniciosos que puede tener la introducción de las 44 toneladas para el mercado de transporte, especialmente en lo relacionado con la presión sobre la oferta y sobre los precios.

Precisamente desde este mismo mes estas combinaciones parecen más cerca gracias a la industria de automoción y a un Gobierno que ha querido colar la medida medio de rondón, en una nueva señal de desprecio para un sector al que otros miembros del Ejecutivo han alabado por su comportamiento durante la pandemia, como a esos héroes veteranos a los que nadie sabe ya donde colocar cuando terminan las guerras.

Navarra es el nuevo campo de batalla en los peajes para camiones.

Peajes y pago por uso

Mientras tanto, el frente de los peajes en Guipúzcoa permanece abierto, pese a que los transportistas piden su desaparición, y, lo que es más precoupante aún, también se traslada a Navarra, donde el Gobierno foral parece decidido a introducir una medida similar y, lógicamente, ante el retroceso en los ingresos públicos se abre el debate sobre el pago por uso a nivel nacional.

Al tiempo, en Galicia, el transporte de carbón resiste numantinamente, pese al callejón sin salida en que se encuentra.

En el ámbito europeo, pese a las dudas que rodeaban a los últimos trámites del Paquete de Movilidad, el conjunto de normas que regula aspectos esenciales del mercado europeo de transporte ha dado un nuevo paso más hacia su aprobación definitiva.