Pocos días antes de que la Comisión de Transporte del Parlamento Europeo vote este mismo lunes 8 de junio, las enmiendas introducidas al Paquete de Movilidad en la segunda lectura, sigue la rebelión de ciertos países contra esta norma esencial para el mercado europeo de transporte.

Las espadas siguen en todo lo alto por una regulación fundamental que no contenta a los países del este de Europa, tal y como se ha demostrado en el último Consejo de Ministros europeos de Transporte celebrado la semana pasada.

Pese a que la reunión estaba centrada en analizar medidas en este ámbito para superar la crisis sanitaria que ha dejado la pandemia de la covid-19 en el continente, «un grupo de Estados miembros expresó su preocupación por la implementación del Paquete de Movilidad en el sector del transporte», según ha reconocido la Presidencia croata del Consejo.

Este expediente ha ido dando tumbos por todas las instituciones comunitarias hasta situarse, tras una larga tramitación con amagos que han parecido condenarlo al abandono y que han sido superados contra todo pronóstico, a solo un paso de una aprobación final que parece hecha, aunque, al tiempo, también se abre una posibilidad para que algunos de sus términos entren en vigor más tarde de lo inicialmente establecido, a consecuencia de la crisis sanitaria.