La crisis sanitaria que vivimos no es una guerra, pero cabe decirse que el sector del transporte de mercancías por carretera de este país está respondiendo con la disciplina, la entereza y el sacrificio que se supone al mejor de los ejércitos.

En los momentos más duros que vive el país desde la Guerra Civil, batallones de camiones utilizan las carreteras del país para abastecer a una población confinada.

Sin embargo, esta situación no ha estado exenta de algunas dificultades, relacionadas mayormente con la escasez de equipos de protección, algo que no ha afectado solo a los profesionales del sector, y con ciertas condiciones del trabajo que llevan a cabo los conductores, como la realización de las labores de carga y descarga.

Distintas autoridades piden que el conductor permanezca en cabina mientras se realiza la carga y descarga, para evitar riesgos.

El Gobierno facilita el trabajo de los transportistas

En paralelo, el Gobierno ha actuado con gran coordinación, con una mención especial para María José Rallo, así como para Mercedes Gómez, y ha hecho todo lo que está en su mano para intentar facilitar el trabajo de las empresas de transporte.

En este sentido, a lo largo del mes de marzo se han ido introduciendo sucesivas medidas para flexibilizar los tiempos de conducción y descanso, y, de igual manera, también se han eliminado las restricciones a la circulación de vehículos pesados, aunque no en la medida en que muchos hubiesen deseado.

Además, también se han producido cambios legislativos temporales para facilitar trámites administrativos e incluso se ha elaborado un listado con establecimientos y áreas de servicio declaradas de utilidad para dar servicio a los transportistas.

En esta misma línea, los servicios técnicos y de reparación han sido autorizados a auxiliar al transporte para garantizar que los equipos puedan rodar sin problemas.

Por otra parte, algunos transportes, como los especiales, de mercancías peligrosas o de animales vivos, entre otros, han sido objeto de una regulación específica destinada, de igual modo, a garantizar a la población el suministro de bienes de primera necesidad a la población.

Sin embargo, en el sector también se han echado en falta algunas medidas especialmente en los ámbitos financieros y fiscal, además de una mayor claridad que hubiese evitado, en la medida de lo posible, las lagunas que atenazaron al sector en la última semana de marzo.

En el ámbito internacional, también se ha pasado de un primer momento en que cada país iba por su cuenta a un mayor grado de coordinación, con la Comisión en el papel de entidad valedora del libre movimiento de mercancías.

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La Comisión ha pedido la creación de ‘corredores verdes’ para facilitar el tránsito de camiones por la UE.

Antes de la pandemia

Antes de este cataclismo, a primeros de marzo se mantenía a la baja el número de empresas en el sector, mientras que la facturación también conservaba un buen tono.

En el ámbito regulatorio, todo parece indicar que se endurecerán las sanciones penales por manipulaciones del tacógrafo, mientras siguen las idas y venidas sobre la posibilidad, cada vez más amenazante, de poner peajes en todas las vías de alta capacidad del país.

Al tiempo, las dificultades de muchas empresas del segmento de transporte de vehículo terminado auguraba un posible conflicto que la desgracia llegara al país hasta superar las 13.000 víctimas mortales, a las que esta sociedad debe un homenaje digno y sentido.

Uno parecido al que también merecen tantos héroes como tiene el sector, sin la fama efímera, ni la riqueza material que rehuye la grandeza verdadera.