La incertidumbre que está dejando la crisis sanitaria a todos los niveles se deja sentir en un sector del transporte que, como otros sectores de actividad, avanza a tientas entre las nieblas de un tiempo de cambios.

En un panorama tan convulso, ni siquiera normas europeas aprobadas, que parecían esculpidas en piedra hasta hace bien poco, se tambalean, como le sucede al Paquete de Movilidad, sacudido por el impulso de unos países del Este, heridos en la competitividad de sus empresas de transporte.

De igual modo, también han persistido algunas dudas en relación con la aplicación de los cambios en los tiempos de conducción y descanso, mientras que Francia ha decidido unilateralmente ampliar la prohibición del descanso en cabina también en los vehículos ligeros.

A nivel nacional, la sacudida también llega a normas que ahora se ponen en duda desde el punto de vista de la Competencia y que pueden suponer cambios de gran importancia en el acceso al mercado de transporte.

De igual manera, en septiembre, cargadores y transportistas han vuelto a sentarse a una mesa de negociación auspiciada por el Ministerio de Transporte, con la regulación de las labores de carga y descarga como primer elemento de análisis en un proceso en el que están conectados diversos temas, como las 44 toneladas, aspecto en el que se han presentado las conclusiones de un estudio al respecto, o los períodos de pago, y en el que se ha fijado el objetivo de tenerlo listo antes de que termine este extraño año.

La crisis sanitaria ha devenido en una gestión caótica de las ITVs, agravada por las decisiones de un Gobierno desnortado.

Al mismo tiempo, este mismo mes, el Supremo ha sentenciado que el calendario para realizar las ITVs, un auténtico quebradero de cabeza para el sector, debía recoger las fechas de revisión inicialmente previstas y no alterarlas en función de la pandemia, algo que había obligado a algunas empresas a tener que pasar inspecciones muy seguidas.

Las estadísticas miden el impacto de la pandemia en el sector

En este mes de septiembre pasado, también se han dado a conocer diversos registros estadísticos que reflejan a las claras el duro impacto de la crisis sanitaria en el transporte.

En el segundo trimestre de 2020 han caído los volúmenes de mercancías transportadas por carretera y, aunque han subido los precios de los servicios, con la cifra de negocio del sector recuperando terreno, también lo han hecho los costes y los kilómetros en vacío, circunstancia que perjudica la productividad de las empresas.

En este contexto, el Gobierno ya ha puesto en marcha el mecanismo para modificar la LOTT para cambiar el baremo sancionador y aplicar sanciones por la morosidad.

También en el ámbito de la normativa nacional, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha iniciado el proceso de elaboración de lo que habrá de ser la Estrategia de Movilidad, para la que contará con la participación publica.

La carga y descarga podría contar con nueva regulación antes de fin de año.

La incertidumbre añadida del ‘Brexit’

Por otra parte, sigue pasando el tiempo, se van acercando las fechas límites y el ‘Brexit’ sigue sin encontrar una solución definitiva que permita contar con un marco cierto para la nueva época que se abre en las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido a partir de 2021, a ser posible un acuerdo de libre comercio como opción con más posibilidades, lo que incrementa el nerviosismo de un sector al que este problema afecta de lleno, e incluso de los propios sindicatos.

De vuelta a España, sigue el debate sobre los peajes para camiones, con un foco de atención especial en Navarra, donde existen proyectos que amenazan a las cuentas de las empresas de la zona, al tiempo que crece la presión a nivel nacional.

Otro mes, para terminar, también persiste uno de los más graves problemas del sector, la falta de conductores y el envejecimiento de este colectivo.

En este sentido, parece más cerca la reducción de la edad legal para poder conducir vehículos de transporte que podría facilitar el necesario relevo que necesita una profesión en peligro de extinción. y con nuevas necesidades formativas para adaptarse a unos tiempos  inciertos.