Cuesta pensar que un río tan revuelto como el de la crisis sanitaria pueda haber pescadores con sus ganancias. Sin embargo, así es.

Si nos atenemos al sector logístico, lo cierto es que la pandemia ha provocado una serie de cambios en el consumo que han acelerado la implantación del comercio electrónico, mientras que, por contra, la evolución internacional de la enfermedad ha hecho estragos en sectores con un fuerte componente industrial, como puede ser la automoción.

El impulso definitivo del e-commerce

En España, la pandemia parece que ha servido de elemento para consolidar el impulso del comercio electrónico, llevándolo a nuevos usuarios y a nuevos segmentos de productos en los que hasta ahora tenía una presencia residual y en los que ahora va ganando protagonismo de manera progresiva.

En este proceso, convergen la progresiva digitalización de la actividad logística, con la tecnología convertida en una insustituible palanca de competitividad, y el auge de las experiencias omnicanal que se augura para la nueva etapa que se abre tras la covid-19.

Así pues, parece que el aumento de las ventas del canal on-line ha llegado para quedarse y que, además, este segmento será un factor clave en el período de recuperación económica que sigue a la crisis sanitaria, para una gestión logística que podría centrarse en su papel como elemento reductor de costes operativos para las empresas.

Desde un punto de vista puramente logístico, este auge del comercio electrónico implica nuevos retos, como, por ejemplo, la introducción de entregas domiciliarias con cero contacto, o un incremento del uso de los buzones inteligentes o las consignas, como un elemento clave para poder atender al crecimiento de estos servicios y buscar una rentabilidad en unas ciudades que están modificando sus hábitos de movilidad.

En este sentido, parece que la paquetería vive un proceso de transformación en unos momentos de ciertas contradicciones, volúmenes disparados y con cambios en los modelos de gestión de la distribución urbana tanto en Zaragoza, como en Barcelona.

La crisis sanitaria está modificando las operativas de entrega de paquetería.

Crisis en la carga aérea

Frente a esta situación, la carga aérea ha vivido tiempos ambivalentes, en los que ha estado al borde del colapso, con una falta de capacidad que ha hecho que se eleven los precios, aunque, al mismo tiempo, el parón de la economía mundial ha contribuido a reducir los volúmenes radicalmente.

Sin embargo, algunas tendencias parecen indicar que lo peor ya habría pasado, aunque, en paralelo, el sector del handling pide ayudas para poder superar las secuelas que ha dejado la crisis.

Por lo que respecta a proyectos empresariales, Eroski ha abierto un proceso de reestructuración de su logística en el País Vasco y Dia ha dado una nueva vuelta de tuerca a la gestión de su cadena de suministro, incluyendo una ampliación del servicio de entregas ultrarrápidas que mantiene con Amazon.

Mientras, Uber se ha empezado a preparar para posibles nuevas adquisiciones que le permitan crecer en esta nueva etapa e Inditex, en otro plano, se prepara también para volver a lo que se ha dado en llamar la nueva normalidad.

Amazon, por su parte, sigue explorando métodos para automatizar sus entregas de última milla,  Caprabo empezará a operar en su plataforma de la ZAL de Barcelona este mismo mes y El Corte Inglés ha iniciado un nuevo servicio de entrega de platos a domicilio.

CAPRABO plataforma zal barcelona

La nueva plataforma de Caprabo estará operativa este mes.