Las cifras de cifra de negocio y de contratación indican que el sector logístico no está canalizando el crecimiento de envíos generados por el importante incremento registrado por el comercio electrónico durante la crisis sanitaria.

No hay otro razonamiento que permita explicar diversos factores que han convergido durante los meses de marzo y abril, y que ofrecen registros diferentes, e incluso contradictorios.

Por un lado, los volúmenes de envíos de comercio electrónico han crecido con gran fuerza, debido a que las medidas de confinamiento adoptadas durante el estado de alarma, han obligado a las familias a cambiar sus hábitos de consumo, que inicialmente se volcaban hacia el canal físico, y que ahora parecen canalizarse a través de internet, incluso en productos en los que hasta ahora no había tenido éxito, como es el caso del segmento de alimentación.

En este sentido, pese a que se han resentido los envíos de mensajería y paquetería B2B, la patronal UNO estima que los pedidos de comercio electrónico se han incrementado un 50%, hasta alcanzar cifras similares a las que manejan las empresas de paquetería durante el ‘Black Friday’.

Incluso el hecho de que alguna gran empresa del sector haya llegado a mover hasta 650.000 paquetes en un solo día, cifra equiparable a otras registradas las pasadas Navidades, apunta que el crecimiento ha estado ahí.

Sin embargo, estas variaciones de volúmenes no parecen reflejarse en la cifra de negocio del sector, ya que, como indica el INE, la facturación del almacenamiento y las actividades anexas al transporte ha perdido un 12,5% anual en el mes, mientras que la de las actividades postales y de correos también se ha desplomado un 16,1% anual durante el tercer mes de 2020. Ambos segmentos de actividad son los más vinculados a la paquetería.

La contradicción aparente existente puede deberse a dos factores que han coincidido con la explosión de la crisis sanitaria. Por un lado, es posible que, pese al aumento de los volúmenes, los precios no hayan subido, aunque es presumible un cierto desequilibrio entre oferta y demanda que debería haber obrado en sentido y que no casa con la evolución de la facturación en los dos segmentos de actividades logísticas más vinculadas a la paquetería.

En este mismo sentido, podría haberse producido un trasvase de empresas dedicadas hasta la llegada de la crisis más al B2B hacia el envío de paquetería a particulares, algo que habría añadido más oferta y, en consecuencia, habría hecho bajar los precios.

Por otro, gran parte del incremento en los volúmenes de envío de comercio electrónico podria haberse derivado a través de otros canales de distrivución, como pueda ser el uso de medios propios o la economía informal.