La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia aprobó en el mes de diciembre las circulares de retribución de las redes eléctricas, manteniendo su última propuesta, con una tasa de retribución financiera del 6,58% hasta 2031. También aprobó entonces la metodología para el cálculo de la retribución de la actividad de distribución de energía eléctrica.
Sin embargo, UNO ha alertado de que importantes inversiones en naves logísticas están en riesgo con el actual marco retributivo, por lo que esperan su reconsideración. España, explican, se encuentra en una situación de bloqueo, con un 87% de los nudos eléctricos saturados y con apenas una de cada diez solicitudes de acceso concedida, lo que mantiene paralizadas las nuevas inversiones.
El presidente de la patronal, Francisco Aranda, cree que los inversores podrían optar por otros países si no cuentan con seguridad jurídica en el acceso a la red eléctrica. De hecho, asegura, la tasa de retribución para inversiones en redes en España se sitúa muy por debajo de la registrada en países como Portugal o Reino Unido, e incluso de otros sectores igualmente regulados.
Nuevas necesidades de las naves logísticas
Las naves logísticas son emplazamientos estratégicos dentro de la cadena de suministro del e-commerce, pero se utilizan también para el abastecimiento de medicamentos, productos sanitarios y alimentos. España está además siendo receptora de relocalizaciones logísticas gracias a su ubicación geoestratégica.
Por ello, desde UNO solicitan que “se nos considere sector estratégico para tener prioridad en el acceso a la red eléctrica”. España es el país europeo donde más creció la contratación de naves logísticas en 2024, pero no garantizar la capacidad de conexión energética provocaría la paralización de proyectos, pérdida de competitividad y fuga de inversiones logísticas a otros países.
La automatización, la robotización y la electrificación de las operaciones están modificando de manera sustancial el perfil de consumo de las naves logísticas, que ahora incorporan un elevado componente tecnológico que exige un suministro eléctrico más estable y de mayor potencia. Además, la electrificación de las flotas introduce nuevas necesidades de recarga.
“Si la planificación energética no se adapta a este nuevo contexto, corremos el riesgo de que la red eléctrica se convierta en un cuello de botella tanto para la innovación, como para el crecimiento del sector”, ha concluido Aranda.