Según un estudio del Foro Económico Mundial dado a conocer esta semana, "las cadenas de suministro globales han entrado en una etapa de volatilidad estructural que obliga a empresas y autoridades a replantearse cómo y dónde invierten y producen".
Esta situación obliga a considerar la volatilidad actual no como una dificultad temporal, sino como una condición estructural del mercado que debe tenerse en cuenta en la planificación empresarial.
Disrupciones constantes y estructurales
De acuerdo con los expertos detrás del trabajo, las disrupciones en la cadenas de suministro serán constantes y estructurales durante este 2026.
En esta misma línea, la fragmentación geopolítica, las cambiantes reglas comerciales y la escasez de mano de obra están redefiniendo cómo se genera y se mueve el valor.
En este contexto, la prioridad en las cadenas de suministro ya no es pronosticar disrupciones, sino rediseñar los modelos operativos para que funcionen bajo una incertidumbre permanente.
A su vez, esto implica abandonar las cadenas de suministro orientadas a la eficiencia y centrarse en redes con una gran capacidad de adaptación que puedan reconfigurarse según cambien las condiciones del mercado.
Así mismo, el estudio también constata que un 74% de los directivos considera la resiliencia como un motor de crecimiento.
Para los resposables del trabajo, ahora la ventaja competitiva que pueden generar las cadenas de suministro proviene de la previsión, la diversificación y la coordinación del ecosistema, de tal manera que aquellas empresas y países que desarrollen estas capacidades conjuntamente estarán mejor posicionados para atraer inversión, asegurar el abastecimiento y sostener su ritmo de crecimiento en una economía global cada vez más fragmentada.
Cambios impulsados por la guerra arancelaria
Para el Foro Económico Mundial, la magnitud de este cambio ya es evidente, especialmente a la luz del impacto que están teniendo los aranceles en los flujos comerciales globales.
Según el trabajo, tan solo en 2025, la escalada de la guerra arancelaria entre las principales economías obligaron a reedistribuir más de 400.000 millones de dólares en flujos comerciales globales, mientras que las interrupciones en las principales rutas marítimas incrementaron los costes del transporte de contenedores un 40% interanual, lo que indica un cambio decisivo desde las crisis a corto plazo hacia una incertidumbre duradera.
Al mismo tiempo, la producción industrial en las economías avanzadas crece a su ritmo más lento desde 2009.
Por otro lado, el pasado 2025 se introdujeron a nivel mundial más de tres mil nuevas medidas de política comercial e industrial, lo que añade una nueva capa de complejidad al comercio internacional.
Todo ello sitúa a la resiliencia de la cadena de suministro en primera línea como elemento clave para la competitividad de los países y la estrategia empresarialen sometido a una incertidumbre sistémica.