Los grandes retos del sector del embalaje

Tras un volátil 2025, el sector del embalaje se centra en reforzar la fiabilidad del suministro, optimizar los costes operativos y mejorar la eficiencia de sus procesos.

20/01/2026 a las 13:17 h
El embalaje se ha convertido en factor esencial de la cadena de valor.
El embalaje se ha convertido en factor esencial de la cadena de valor.

El sector del embalaje en España ha cerrado 2025 con un balance positivo, marcado por la consolidación del mercado tras varios años de tensiones en la cadena de suministro y por una evolución hacia modelos más eficientes, sostenibles y estratégicos, según un análisis de Rajapack.

Tras un periodo caracterizado por la volatilidad de costes, la escasez de materias primas y la incertidumbre logística, las empresas del sector han centrado sus esfuerzos en reforzar la fiabilidad del suministro, optimizar los costes operativos y mejorar la eficiencia de sus procesos.

En este contexto, Rajapack aventura que el embalaje ha dejado de ser percibido como un mero consumible para convertirse en un elemento clave dentro de la cadena de valor de las compañías.

Adaptación a nueva normativa

De igual modo, entre los principales hitos del año destaca la aceleración en la adaptación a la nueva normativa europea y española en materia de envases y residuos de envases, que ha actuado como palanca de transformación del mercado.

Así mismo, las empresas han intensificado la revisión de materiales, la simplificación de componentes y la incorporación de contenido reciclado en sus soluciones, anticipándose a los cambios regulatorios para garantizar el cumplimiento normativo, la continuidad del suministro y la seguridad jurídica.

En paralelo, se ha consolidado la apuesta por la proximidad productiva y por proveedores europeos, una tendencia que responde a la necesidad de asegurar la disponibilidad de producto y reducir los plazos de reposición. Esta reconfiguración de la cadena de suministro ha reforzado el papel de los fabricantes y distribuidores capaces de ofrecer soluciones fiables, homologadas y alineadas con las directivas comunitarias.

Otro de los cambios más relevantes ha sido el avance en la automatización de los procesos de embalaje. En un entorno marcado por la presión sobre los costes laborales y la necesidad de aumentar la productividad, las empresas han apostado por soluciones tecnológicas que permiten reducir errores, mejorar la preparación de pedidos y optimizar los flujos logísticos.

En este ámbito, ha cobrado especial protagonismo el desarrollo de máquinas de embalaje compactas, modulares y adaptadas a distintos volúmenes de actividad.

Sostenibilidad y digitalización

Por otra parte, la sostenibilidad se ha consolidado como un criterio clave en la toma de decisiones, impulsando el diseño de soluciones más responsables y alineadas con las exigencias normativas y las expectativas de clientes y consumidores finales.

Al mismo tiempo, la digitalización de la logística y la presión por reducir los tiempos de entrega, especialmente en entornos omnicanal y de comercio electrónico, han reforzado la demanda de soluciones de embalaje más técnicas y adaptadas a procesos automatizados.

En este contexto, la automatización y la eficiencia operativa han ganado protagonismo, con un creciente interés por tecnologías compactas y flexibles que permiten mejorar la productividad y reducir errores sin grandes inversiones estructurales.

Por lo que respecta a los materiales, el papel y el cartón continúan ganando peso en aplicaciones de envío y protección, impulsados por su reciclabilidad y buena aceptación normativa.

A su vez, los materiales plásticos, por su parte, mantienen su presencia en aquellos usos donde son técnicamente necesarios, evolucionando hacia soluciones recicladas o reciclables. Esta tendencia refleja una diversificación más consciente de la demanda, en la que las empresas buscan equilibrar rendimiento logístico, sostenibilidad y coste total de uso, reforzando el papel del embalaje como un elemento estratégico dentro de la cadena de valor.

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