Ministerio con cartera y sin presupuesto: esa es la situación que se va a encontrar la nueva titular del ministerio supuestamente más inversor, en una legislatura que tiene en la contención del gasto público su reto más importante y que este año se va a cerrar con unos 16.000 millones licitados en obra pública, el menor importe de los últimos 15 años.

Ana Pastor Julián, «gallega nacida en Zamora» y de 54 años, es una de las colaboradoras más cercanas del nuevo presidente de gobierno, Mariano Rajoy. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, toda su trayectoria profesional ha estado ligada al sector sanitario.

Funcionaria del Cuerpo Superior de Salud Pública y Administración Sanitaria, ha sido jefa del Servicio de Planificación Sanitaria de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales en Pontevedra, gerente de Atención Primaria en la provincia de Pontevedra y directora provincial del Servicio Gallego de Salud SERGAS en Pontevedra.

Fue directora general de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado, siendo nombrada subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura en enero de 1999 y, posteriormente, subsecretaria del Ministerio de la Presidencia y subsecretaria del Ministerio del Interior desde marzo de 2001.

En el gobierno de José María Aznar, desempeñó el cargo de Ministra de Sanidad y Consumo desde julio de 2002 hasta abril de 2004.

Diputada por Pontevedra en las dos últimas legislaturas, en el XV Congreso Popular fue elegida secretaria ejecutiva de Política Social y en la actualidad, era segunda de la Mesa del Congreso de los Diputados, diputada por la provincia de Pontevedra y coordinadora de Participación Social del Partido Popular.

El traspaso de cartera, está previsto que se realice hoy jueves a las 13h, en la sede del paseo de la Castellana del Ministerio de Fomento

Los retos de Fomento

En un entorno de recortes previstos para esta nueva legislatura recién iniciada en materia de infraestructuras, el nuevo gobierno con Ana Pastor al frente de Fomento se va a enfrentar a la disyuntiva de continuar o modificar los procesos en marcha relacionados con la gestión de las infraestructuras.

Así va atener que gestionar el proceso de privatización de Aena que el gobierno socialista aplazó en el último momento por la difícil situación en el mercado y que tenía gran reto la licitación de las concesiones de los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat. Un proceso calificado en la anterior legislatura «como un despropósito» por el portavoz popular en la Comisión de Fomento del Congreso de Diputados, Andrés Ayala.

Pastor tendrá también que gestionar la crisis que afronta el sector de la vivienda, que se encuentra en niveles mínimos tanto en lo relativo a la venta como a la construcción, con un stock de 750.000 pisos terminados y pendientes de comercializar.

En materia ferroviaria, además de replantear las inversiones en alta velocidad actualmente en marcha, principalmente Galicia que acumula fuertes retrasos y Extremadura paralizada por la anulación de la parte portuguesa, será el desarrollo de los compromisos adquiridos con motivo de la última revisión de la Red Transeuropea de Transporte y la negociación de la cofinanciación europea, que podrá alcanzar un 20% de una financiación total prevista de 50.000 millones de euros.

Otro proceso en marcha es el de liberalización ferroviaria, ya iniciada en el área de transporte de mercancías, que tiene su máxima expresión en el desarrollo del nuevo modelo de segregación en sociedades mercantiles de Mercancías Renfe  y el estudio de un nuevo posible modelo de concesiones de explotación de tráficos de carga en los principales corredores ferroviarios. No hay que olvidar el PEIT Ferroviario de Mercancías, presentado en septiembre de 2010, que ha iniciado su desarrollo con la puesta en marcha de las primeras iniciativas.

Por último y sin ánimo de pretender que la relación sea exhaustiva, está la política relacionada con el transporte por carretera, con un proyecto de modificación de la LOTT que se ha quedado en el cajón, unos acuerdos firmados entre cargadores y transportistas que sigue su discusión o la decisión sobre la implantación de la Euroviñeta, negada mil y una veces por el anterior ministro Blanco y que el sector tiene asumido hace tiempo, como algo inevitable.