La posibilidad del desarrollo de las líneas de transporte marítimo de corta distancia en Europa mediante medias facilitadoras de los Gobierno y la propia Unión Europea pero sin aportar ayudas económicas directas a las navieras y armadores es una cuestión que se lleva planteando desde hace tiempo en el seno de las instituciones nacionales y europeas.

Por ello, la XIX EuroMed Convention que ha celebrado Grimaldi en Barcelona el pasado viernes 29, analizó esta cuestión con la participación de diferentes actores involucrados en este asunto, desde armadores y navieras, pasando por burócratas europeos y responsables de Gobiernos y autoridades europeas. Como era de esperar, las opiniones y posturas varían ampliamente dependiendo de los intereses concretos.

Europa, apoyo al transporte marítimo pero no subvenciones directas

José Antonio Anselmo, Administrador Principal del Equipo para el desarrollo de las autopistas del mar de la Comisión Europea, dejó claro que “los burócratas europeos queremos transmitir un apoyo decidido al transporte marítimo de corta distancia. De hecho, disponemos de 300.000 millones de euros para el desarrollo de estudios de promoción y medidas facilitadoras porque queremos mejorar la conexión de Oriente próximo y norte de África con el Mediterráneo pero no invertiremos dinero directamente en el sector marítimo”.

El responsable europeo es consciente que los armadores necesitan un entorno que facilite su desarrollo pero “no tanto subvenciones directas a su actividad”. En este sentido, desde la UE se pretende dar apoyo a todos los armadores pero centrados en temas concretos como la mejora de sus aspectos medioambientales.

Una visión muy diferente expresó Juan Riva, presidente de Flota Suardiaz, que considera sin ambages que “sí son necesarios los fondos públicos a navieras y armadores para el desarrollo de líneas Short Sea Shipping”. Está muy bien facilitar líneas de SSS pero, insistió, “son fundamentales las ayudas directas al armador porque el SSS no puede ser considerado como una sola línea marítima, sino que necesita de una amplia red para que se consolide el negocio”.  Por ello, entiende que Grimaldi fue un pionero este sentido al entender el negocio SSS como una red de interconexión para mover mercancías.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Aurelio Martínez, planteo una visión más “económica” de las líneas SSS al generar diferentes economías de escala donde es clave una demanda fuerte para gestar una oferta estable. “De ahí las fuertes diferencias entre el desarrollo de las líneas SSS de la fachada Atlántica y la Mediterránea”.

En su opinión, hay elementos claves que han ayudado a la buena evolución de las líneas de corta distancia en el Mediterráneo “como la población y la generación de cargas que demandan estos tráficos”. Aparte, Martínez también puso en valor las medidas facilitadoras que desde el puerto de Valencia se han puesto en marcha para consolidar estas líneas, como la simplificación de trámites administrativos, reducción de costes de escala, reducción de tasas, etc.

Desde el lado de la administración pública, Ricard Font, secretario de Infraestructuras y movilidad de la Generalitat de Cataluña, cree en la necesidad de que las administraciones mejoren los trámites y las infraestructuras para la consolidación de las líneas marítimas de corta distancia. Aspectos como la agilidad aduanera  o promover la ventanilla única europea y electrónica es fundamental. Además, “la intermodalidad de las autopistas del mar con las autopistas ferroviarias debe ser una alianza estratégica para lograr una eficacia económica y de conectividad de las mercancías”.

Ayudas públicas sí, pero sin perjudicar la competencia

Emanuele Grimaldi, director general de Grimaldi Group, también manifestó su conformidad con las ayudas directas a las navieras para la consolidación de las líneas SSS, pero con una postura “matizada”. Así, entiende que si los fondos europeos pueden distorsionar la competencia “preferiría que no se dieran porque entonces sí es perjudicial”. De hecho, manifestó que las ayudas para la línea Livorno-Tarragona ha perjudicado a la línea Livorno-Barcelona.

Por ello, el responsable de Grimaldi entiende que la práctica italiana del Ecobono (ayuda directa al transportista) “es bastante neutral”. La política del ecobono, expresó Grimaldi, “habrá que fomentar a los operadores y transportistas que elijan la vía marítima en lugar de la terrestre, pasar de una concepción del ecobono al marebono”. Por ello, es partidario de colaborar entre estados interesados en el desarrollo de las líneas SSS para “buscar un sistema que sea participado por todos, pero sin tener en cuanta el cabotaje, solo el tráfico internacional”.

El moderador del panel Manual Carlier, director general de Anave,  también planteó la cuestión de si el actual modelo de fondos públicos para el Short Sea Shipping en el Mediterráneo es el adecuado. El director general del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, consideró que sí “pero creemos que debe ser un formato destinado a la demanda porque, de los contrario, puede ser poco transparente”. Además, cree que las ayudas deben ser arbitradas desde la Unión Europea, “organismo que ha regulado el sector transporte en los últimos año y los estados deben ser solo coordinadores de esas ayudas”.

Por su parte, Ricard Font es partidario de que los estados participen en los incentivos económicos al transporte “pero la UE debe fijar las políticas globales desde una triple visión como son las ayudas concretas (ecobono), fomento de la actividad y colaboración público-privada a través del BEI y Plan Junker y, por último, en el aspecto medioambiental, que es clave para el futuro”. Además, debe establecerse una política común en todos los países para evitar el dumping entre los propios países.

Juan Riva entiende que donde ya hay demanda y oferta “tal vez” no son necesarias ayudas públicas pero “sí facilitar medidas concretas como la bajada de tasas a la mercancía o la reducción de costes de estiba y otros”.

Por último, el presidente del puerto de Valencia consideró que toda subvención implica una distorsión del mercado y, además, hay que evitar a los “buscadores de rentas” en referencia a las navieras que solo buscan las subvenciones y después no se comprometen con los tráficos. En todo caso, Martínez es consciente que el mercado “no es perfecto” y muchas veces hay que “incentivarlo” por un beneficio social. En su opinión, las subvenciones al transporte marítimo deben ser “parciales, proporcionadas, temporales y, siempre, apoyando la demanda”.