Precio del gasóleo en Europa semana 46

El precio del gasóleo ha descendido en España durante la segunda semana de noviembre cerca de un 0,2% con respecto a la semana anterior, con lo que se establece en la media de los surtidores españoles a 1,065 euros.

De este modo, tras dos semanas de incrementos, el gasóleo recupera la tendencia descendente que propició en octubre el precio más bajo en España registrado desde 2010, 1,50 euros. Ahora, este carburante es un 3,3% más barato que a principios de 2015.

Por su parte, la gasolina ha experimentado un descenso del 0,1% en el precio medio de los surtidores españoles durante la última semana, hasta situarse en 1,170 euros, un importe un 1,7% superior al registrado en la primera semana del año.

El descenso de los precios de los carburantes en España se produce en un momento en el que el Barril de Brent, de referencia en Europa, parece haberse estabilizado entre los 48 y 50 dólares, aunque cotiza actualmente a 44,5 dólares, 1,5 dólares menos que la semana anterior, en la que también experimentó un fuerte descenso.

Precios en Europa

El precio de los carburantes sigue siendo menor en España con respecto a la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasóleo se sitúa en 1,186 euros y en 1,146 euros en la zona euro. Por su parte, el litro de gasolina alcanza los 1,345 euros tanto en la UE de los 28 como en la eurozona.

El gasóleo se ha mantenido estable en la mayor parte de los países miembros de la UE durante esta última semana. Los países europeos con el menor precio en el gasóleo de automoción son Lituania y Luxemburgo, con 0,985 euros por litro, mientras que el gasóleo más caro se encuentra en el Reino Unido, a 1,563 euros.

En otros países próximos también es mayor el precio de este carburante con respecto a España, es el caso de Alemania, con 1,127 euros, Italia, con 1,344 euros, Francia, con 1,108 euros, y Portugal, en 1,157 euros. 

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.