La situación de la industria europea en plena crisis económica, y en concreto del sector del automóvil, ha sido una de las protagonistas del Consejo de Competitividad de la UE.

La nueva estrategia comunitaria «Cars 2020» pretende responder al exceso de capacidad de producción que acumulan las plantas automovilísticas, como consecuencia de la caída de la demanda actual. De este modo, la medida plantea una serie de normas para dar impulso al sector del automóvil europeo, del que dependen 12 millones de puestos de trabajo.

Asimismo, la nueva medida aprobada tiene como objetivo que el 20% del PIB europeo en 2020 provenga del sector industrial, con especial hincapié en las nuevas tecnologías.

Así, los grandes mercados europeos, España, Francia, Italia, Portugal y Alemania prevén publicar próximamente un documento que aborda esta cuestión, en el que tienen previsto exponer los problemas que afronta la industria europea debido a ciertas legislaciones como la medioambiental.

Respuesta conjunta al exceso de producción

El vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Industria, Antonio Tajani, que ha mostrado su satisfacción por la nueva medida, reunió el pasado domingo a 20 ministros europeos del ramo para valorar la situación. Este encuentro ha puesto de manifiesto la falta de predisposición de los países a asumir una reducción coordinada de la producción en sus territorios para organizar una respuesta estructurada a nivel europeo.

Según Tajani se va a intentar “poner sobre la mesa todos los instrumentos financieros posibles» para respaldar a la industria, como los planes para impulsar la compra de vehículos más eficientes que plantea el programa «Cars 2020», pero ha señalado que las normas europeas prohiben las ayudas de estado a la producción. El plan PIVE se enmarcaría en esas ayudas que favorecen el consumo y no la producción ya que potencia la compra de vehículos menos contaminantes.

Patente única europea

Los ministros han aprobado la creación de una patente única europea, que abaratará el registro de patentes en los Estados Miembros que apoyaron esta decisión, de la que se desmarcaron España e Italia por considerar que discriminaba sus lenguas.

El acuerdo internacional aprobado ha sido posible gracias a la «cooperación reforzada» apoyada por 25 Estados miembros tras el «no» de España e Italia, habida cuenta de su rechazo a que las patentes europeas sólo sean traducidas a los tres idiomas oficiales de la UE.

Actualmente, una patente debe ser validada en cada uno de los países de la UE, lo que puede costar unos 36.000 euros, mientras que con el nuevo sistema el resgistro a nivel comunitario pasará a costar entre 6.500 y 5.000 euros.