PRevisión IATA negocio aéreo para 2012

La utilización de combustibles alternativos que no dañen al medioambiente y que reduzcan los niveles de emisiones de CO2 y partículas es un objetivo que buscan los distintos medios de transporte, en especial el marítimo y el de carretera. Sin embargo, el tránsporte aéreo que al año mueve miles de toneladas también tiene que buscar nuevos sistemas de propulsión sostenibles.

A este respecto, China ya ha comenzado la búsqueda de su propio biocombustible que impulse al sector aéreo, tras los objetivos de la IATA que prevé que para 2020, el 30% del combustible para aviación sea biológico.

A finales de abril aterrizó en el aeropuerto de Shanghai el primer avión comercial impulsado únicamente por un biocombustible de fabricación china. El Airbus A320, operado por la compañía China Eastern, realizó un vuelo de 85 minutos utilizando un biocombustible desarrollado por la empresa Sinopec, una de las mayores petroleras del país asiático, según informa la agencia china Xinhua.

Tras el éxito de esta prueba, China se convierte en el cuarto país del mundo en desarrollar un biocombustible destinado a la aviación, después de Estados Unidos, Francia y Finlandia. Según la Administración de la Aviación Civil de China, este éxito supone un salto cualitativo en la producción de biocombustibles destinados a la industria aeronáutica en China.

La compañía acelerará la producción de este biocombustible, desarrollado a partir de aceite de palma y de cocina reciclado, una vez concluya la fase de pruebas.  No obstante, esta iniciativa no se podrá llevar a cabo tan fácilmente debido al alto coste de producir este tipo de combustible, aunque su desarrollo entra dentro de los planes a largo plazo de la empresa.

China consume cada año aproximadamente 20 millones de toneladas de combustible para aviones, por lo que la búsqueda de energías alternativas favorecería no solo el consumo acelerado de recursos sino también reduciría las emisiones de gases contaminantes de esta industria.