La realización de las labores de la carga y la descarga es un punto de fricción entre las empresas de transporte y sus clientes que, además, se complica más cuando entran en juego las complejas relaciones contractuales de subcontratación que se dan en algunas cadenas de suministro.

De igual manera, su regulación actual deja su ejecución al libre acuerdo de las partes, en consonancia con el resto de la legislación mercantil española, por lo que parece prácticamente imposible su prohibición tal y como reclaman las organizaciones empresariales del sector.

Frente a ello, los cargadores consideran que una posible solución podría venir por convertir estas labores en un un servicio independiente que se facturaría aparte y que no computaría como tiempo de conducción, como ha defendido Nuria Lacaci, secretaria general de Aeutransmer, en un webinar organizado por Vrio.

Sin embargo, el sector no parece estar por la labor. Según José María Quijano, secretario general de CETM, «el problema de la carga y descarga no es que compute como tiempo de conducción, sino de la fatiga que genera para ponerse después al volante».

En este sentido, Quijano estima que la mayor parte de las empresas de transporte del país defienden que la actividad del conductor consiste conducir y que, en esta misma línea, la finalidad de los transportistas es hacer cuantos más kilómetros mejor.

Así pues, la crisis sanitaria solo parece haber agravado una situación que parece irresoluble, precisamente cuando las actividades de transporte son más necesarias y el riesgo de contagio de los chóferes sigue siendo alto.