La conjunción de dos factores condicionan drásticamente la evolución del mercado de transporte marítimo mundial en las primeras semanas de 2020.

El primero de ellos, conocido desde hace tiempo, ha sido la llegada de los nuevos límites de azufre de la OMI para el combustible marítimo, mientras que el segundo ha sido sorpresivo y tiene que ver con los efectos que arroja sobre la economía china, que, al fin y al cabo, es la mayor fábrica del planeta, la reciente crisis sanitaria provocada por la epidemia del ya tristemente famoso coronavirus.

Pese a que no se ha detectado escasez en las primeras semanas tras la entrada en vigor de la nueva normativa de la OMI, salvo en algunos recintos portuarios de puntos concretos del globo, también se han visto, según apuntan algunos análisis internacionales, importantes crecimientos en los precios de los combustibles, que podrían haber aumentado un 66% con respecto a las mismas fechas de 2019.

Sin embargo, los planes establecidos por muchas navieras y los contratos de suministro suscritos han permitido amortiguar en cierto modo el previsible aumento de los precios de los carburantes marítimos.

Por otro lado, la crisis sanitaria abierta en China está teniendo un importante efecto sobre la economía del gigante asiático que, a medida que se va prolongando, seguramente irá extendiéndose a otros países, con un impacto que ya se mide en términos de recesión económica en Hong Kong, por ejemplo.

En este sentido, coincidiendo con la celebración del Año Nuevo en el país, la epidemia ha provocado un parón en su consumo interno y en la producción de algunos de los complejos industriales más importantes a nivel mundial, tanto en el segmento de automoción, como en el de electrónica, entre otros.

La situación de emergencia sanitaria que vive China podría traducirse, a decir de algunos analistas internacionales, en un recorte del volúmenes de contenedores movidos en el país de en torno a seis millones de TEUs en todo el primer cuarto.

Para intentar paliar el problema, las autoridades chinas han decidido rebajar las tasas de almacenamiento de mercancías en los puertos chinos, con el fin de intentar minimizar el impacto de la crisis sobre las cadenas de suministro que parten del país.