A pesar de la pandemia mundial, la industria aérea no escatima esfuerzos en su transición hacia un modelo bajo en carbono. Ahora, IAG se ha convertido en el primer grupo europeo de aerolíneas en comprometerse a que al menos un 10% de sus vuelos utilicen combustibles sostenibles en el año 2030.

Para ello, comprará un millón de toneladas de este tipo de combustible cada año, que le permitirán reducir sus emisiones anuales en dos millones de toneladas para 2030.

Será también el primero en ampliar su compromiso de cero emisiones a su cadena de suministro, pues trabajará con sus proveedores para conseguir que ellos también puedan alcanzar este objetivo en 2050 en lo referente a los productos y servicios que utiliza IAG.

En este sentido, el apoyo de los gobiernos es fundamental para atraer nuevas inversiones que permitan construir plantas para la producción de combustibles sostenibles, de modo que se garantice el suministro necesario para la industria aérea.

El grupo aéreo tiene previsto destinar 360 millones de euros a la producción de este tipo de combustibles en los próximos 20 años.

El combustible sostenible para aviones garantiza una reducción de al menos el 70% de las emisiones de carbono respecto a los combustibles fósiles. Por ello, el grupo pretende destinar 400 millones de dólares a su producción en los próximos 20 años.

En la actualidad, está colaborando con LanzaJet y Velocys en este proyecto, y está previsto que la primera planta de Reino Unido para la conversión de ciertos residuos en combustible inicie sus operaciones en el año 2025.

British Airways comprará combustible sostenible a la planta de LanzaJet en Estados Unidos para la propulsión de algunos vuelos desde finales de 2022.