La crisis del coronavirus ha impulsado aún más el negocio del comercio electrónico, que ha aprovechado los cambios que se han producido en los hábitos de consumo como consecuencia de las medidas de aislamiento decretadas para contener la enfermedad.

Sin embargo, a juicio de los expertos, estas modificaciones de la demanda podrían convertirse en estructurales, toda vez que el impacto de la pandemia se extienden en el tiempo.

Según la quinta edición del Estudio ‘La logística en la era del e-commerce’ publicado por Mountpark, durante la crisis sanitaria los índices de penetración del e-commerce se han colocado hasta cinco años por delante de las predicciones previas a la pandemia.

Antes de la pandemia, se preveía un aumento de la penetración del e-commerce de cuatro puntos porcentuales para 2023, aunque este incremento será incluso mayor, toda vez que el comercio electrónico ha conseguido en este período ensanchar la base de consumidores que utilizan el canal on-line y abrirse a nuevos productos que hasta ahora parecían un coto vedado.

En este marco, la evolución de los nuevos hábitos de compra de los consumidores, unida a la actual crisis sanitaria y económmica, genera un aumento de las ventas on-line que, a su vez, tira de de la demanda de nuevas propiedades inmologísticas.

En este sentido, según el informe, el contexto actual ha puesto en relieve la necesidad de operaciones logísticas y cadenas de suministro efectivas.