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DIA quiere apoyarse en la gran capilaridad de su red para potenciar la omnicanalidad.

No hay nada nuevo bajo el sol en la integración omnicanal, pero en este caso, DIA, acuciada por una grave crisis institucional consecuencia de la división existente entre sus accionistas, parece fiar gran parte de su futuro a la integración del canal on-line con sus tiendas físicas.

En este sentido, el actual equipo gestor parece apostar fuerte a la gran capilaridad que le ofrece a la compañía su despliegue de 3.500 tiendas por toda España, con la intención de utilizar todos sus establecimientos como centros avanzados de reparto para entregas de comercio electrónico.

Quizás la única duda existente a este respecto reside en la poca madurez que tiene el canal on-line para la distribución de perecederos y productos de alimentación en España, aunque, al mismo tiempo, desde hace poco menos de un año, con la entrada de Mercadona y El Corte Inglés, parece que este segmento vive un fuerte empuje, aunque se estima que la venta a través de internet de estos productos alcanza una cuota del 1,2%.

Sin embargo, la apuesta de DIA por utilizar sus tiendas como centros avanzados para el reparto de e-commerce también podría ofrecer otros beneficios para una cadena que no vive sus mejores momentos, relacionados principalmente con la reducción de los tiempos de entrega, obtener una mayor eficiencia logística, generar importantes ahorros de costes y atraer a nuevos clientes.