Durante el pasado 2020, un total de 1.054.710 contratos de trabajo suscritos en el sector del transporte y almacenamiento se han destinado a personas con niveles educativos mínimos.

El registro supone un 84,58% del total de contratos laborales suscritos en el sector logístico y de transporte durante el año pasado.

Con más detalle, 49.937 contratos han sido para personal sin estudios, un 4% del total del sector en el ejercicio, y 212.612 para trabajadores con estudios primarios, un 17,05% del total anual. El resto corresponde a empleados que en gran parte no cuentan necesariamente con la educación secundaria obligatoria terminada.

Por otra parte, un total de 426.618 contratos de trabajo en la logística y el transporte firmados el pasado 2020 han sido para categorías de ocupaciones elementales, con un porcentaje sobre el total del año en el sector de un 34,21%.

La situación pone sobre el tapete tanto la baja cualificación en un sector en pleno proceso de transformación digital, que se traduce en una significativa pérdida de competitividad, así como las acuciantes necesidades de formación adaptada a los perfiles reales que requieren las empresas.

Así mismo, la situación también parece un reflejo de la incapacidad para canalizar adecuadamente la innovación por falta de personal bien formado para aprovechar la tecnología e impulsar el cambio.