Tras analizar las once ofertas presentadas para llevar a cabo las obras del nuevo puesto de control fronterizo en la dársena de Cartagena, la mesa de contratación de la Autoridad Portuaria se decanta por el proyecto presentado por la unión temporal de empresas que componen José Díaz García y Pyco.

Pese a que la propuesta había incurrido inicialmente en presunción de anormalidad, un análisis más detallado ha permitido apreciar las condiciones excepcionalmente favorables que dispone para prestar los servicios que la han convertido en la más
ventajosa relación calidad-precio para el enclave con un importe de 4.839.395 euros.

Actualmente, el puerto de Cartagena dispone de dos instalaciones de este tipo en el muelle de Santa Lucía y en el muelle de San Diego, donde se realizan las labores de control de sanidad vegetal, y que los responsables del recinto quieren agrupar ambos centros en uno único.

De esta manera se pretende desarrollar las mismas labores de vigilancia, pero en unas condiciones óptimas de trabajo, en un nuevo edificio que se ubicará en el muelle de Santa Lucía, sobre las instalaciones que ocupa el actual PIF y el tinglado de Aduanas, que deberán ser demolidos y sustituidos por la nueva edificación.

En estas instalaciones se quiere unificar todas las tareas administrativas y de control relacionadas con cualquier tipo de producto, así como aduanas, servicio oficial de inspección, vigilancia y regulación de las exportaciones.

De esta manera, la Autoridad Portuaria de Cartagena proyecta un edificio de 3.209,46 m². en el que agrupar todos sus servicios de inspección, con muelles de descarga, zona de operaciones, locales de servicio y oficinas administrativas.