El sector del packaging reclama un reglamento para aclarar el impuesto a los envases de plástico

2023 será un año de adaptación para las empresas del sector, por lo que se espera cierta flexibilidad en su aplicación por parte de la Administración.

Martes, 24/01/2023 por CdS

El impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, en vigor desde el 1 de enero, ha despertado numerosas dudas en el sector del envase y embalaje.

Según han apuntado algunos expertos en el último Diálogo Intraclúster organizado por el Clúster de Innovación en Envase y Embalaje, todavía no hay un reglamento que ayude a esclarecer las situaciones más complejas.

No obstante, en 2023 se vivirá un proceso de adaptación para las empresas del sector del packaging, por lo que se espera cierta flexibilidad por parte de la Administración en este primer semestre.

Durante el encuentro, se ha indicado cómo este impuesto puede servir de aliciente para desarrollar envases reciclados y reciclables, y ayudar a las compañías a tener una filosofía de trabajo alineada con los objetivos europeos.

Este impuesto, que debe ser solicitado por las empresas antes del 30 de enero, llevaba un largo tiempo tratándose en el sector del packaging, pero su implantación ha generado una gran incertidumbre.

Varios dilemas

Por ejemplo, los productos semielaborados están generando grandes polémicas, pues no se clarifica en la normativa qué se entiende por semielaborado.

En lo que respecta a los envases con un porcentaje de materia prima reciclada, se ha insistido en la importancia de contar con certificados de los fabricantes de esta materia prima para justificar los envases.

Por otro lado, cabe apuntar que las etiquetas quedan exentas de este impuesto, pero se especifican como envase las etiquetas que estén colgadas al producto y como parte de él las adhesivas. La situación está generando múltiples dudas respecto a la tributación de este impuesto.

Finalmente, se teme que la cadena de valor pueda evolucionar a una exigencia práctica que transcienda más allá de la actuación del propio fabricante o distribuidor, recayendo en el uso y función que le dé el consumidor final.

Pese a ello, los expertos han recordado que actualmente la legislación solo pide que el packaging esté diseñado para su reutilización, tanto si se presentan vacíos como conteniendo, protegiendo, manipulando, distribuyendo y presentando mercancía.