Paso fronterizo de la Junquera

Cientos de camiones se han visto afectados por los cortes de los independentistas en la A-7.

En medio de un panorama marcado por los disturbios, los cortes de carretera y las manifestaciones que han impedido a mucha gente hacer su trabajo, el transporte hace un balance desolador de su insignificancia social.

Cogidos entre unas autoridades incapaces y las turbas de exaltados que han visto en los camiones blancos fáciles para sus protestas, son cientos los camiones que han quedado atrapados en polígonos industriales, en los cortes de la A-7 que se han producido durante días en el municipio gerundense de La Junquera o en la localidad tarraconense de La Ampolla. Algo que muchos ya se esperaban,motivo por el que decidieron adelantar las salidas o directamente no salir para evitar males mayores.

Pero más allá de las circunstancias más o menos asumibles, el transporte ha echado de menos estos días el apoyo de sus clientes, los cargadores, a los que CETM reprocha que no hayan «mostrado la más mínima preocupación e indignación por la situación de secuestro que han vivido sus proveedores de transporte durante esta última semana, a pesar de que nuestros camiones estaban cargados con sus mercancías y de que eran sus clientes quienes esperaban recibirlas».

Así mismo, la confederación afirma que «están acostumbrados a que sean otros los que les saquen las castañas del fuego realizando las labores más ingratas, y al igual que ocurre con la carga y descarga de las mercancías, son los transportistas quienes asumen la responsabilidad, reclamando la libre circulación de (sus) mercancías».

Al mismo tiempo, la organización empresarial también lamenta que este distanciamiento «lastrará, aún más, sus relaciones con unos transportistas que se han sentido abandonados también por sus clientes».