Los meses pasan y los efectos de la pandemia se dejan sentir especialmente en un segmento tan atomizado y heterogéneo como el del transporte por carretera, que, en términos generales, no suele disponer del músculo financiero suficiente para hacer frente a una crisis tan prolongada.

En este sentido, un reciente estudio elaborado por la IRU refleja un alto riesgo de impago e insolvencia que podría conducir a una ola de quiebras masivas en un sector que podría colapsar sin ayudas públicas específicas, lo que, a su vez, podría dificultar la recuperación de la economía en un escenario de crisis económica generado por la pandemia.

En concreto, la institución pide que los Gobiernos ayuden al sector con subvenciones en efectivo para mejorar la liquidez de la compañías, flexibilidad de las primas de seguros, así coo exenciones de impuestos y otras cargas administrativas.

Alto riesgo de insolvencia

Así pues, la organización internacional estima que las pérdidas del transporte por carretera superarán el billón de dólares, unos 850.000 millones de euros al cambio, en todo el mundo a finales de 2020.

De esa cifra, 679.000 millones de dólares, unos 575.000 millones de euros, corresponderán al transporte de mercancías en todo el planeta. En Europa, la IRU calcula que las cifras alcanzan los 125.000 milllones de dólares en pérdidas, equivalentes a 106 millones de euros, tras dispararse después del verano.

Según el análisis de la IRU todas las regiones del planeta presentan riegos muy elevados de insolvencia para las empresas de transporte, que afectan, entre otros aspectos, la rotación de activos fijos, el flujo de caja previsto y los ingresos reales.