Gas Natural Comprimido

Estación de servicio de gas natural vehicular

Se prevé que la tecnología de conversión de la electricidad en gas, para crear gas natural sintético para su uso generalizado en el transporte, contribuya significativamente a la reducción de CO2 de una manera rentable. Esto es lo que concluye el Instituto Fraunhofer en un estudio encargado por uno de los miembros de NGVA Europe, Etogas, que en 2013 entregó una instalación de conversión al fabricante de automóviles Audi.

El estudio concluye que si las emisiones de CO2 de Alemania se redujera entre un 75% y un 82% en comparación con los niveles de 1990, lo que podría decretar el gobierno alemán durante el 2016, el uso comercial de la tecnología de conversión podría reducir sus costes entre 60.000 y 90.000 millones de euros. Las inversiones necesarias para desarrollar esta tecnología se podrían conseguir en menos de cinco años, en el caso de que las emisiones se redujeran en un 80%.

Este sistema convierte la electricidad excedente de las plantas de energía eólica y solar en hidrógeno para, posteriormente, convertirlo en gas natural sintético renovable (metano). Una gran parte de este gas sintético puede usarse en el sector del transporte.

El estudio concluye que los vehículos de gas natural son la solución más rentable para alcanzar reducciones de CO2 de hasta el 81%, con una mezcla de gas de fósil natural del 45%, gas natural sintético renovable del 40% y biogás en un 15%. Además, los objetivos que superan el 82% de reducción de emisiones pueden favorecer otras soluciones, como los conceptos de energía de batería, un sistema híbrido de batería y gas, entre otros.

El Instituto señala, sin embargo, que no están claros actualmente cuáles serán los costes exactos para su desarrollo y, por tanto, concluye que en el futuro la movilidad sostenible consistirá en varios sistemas que se complementan entre sí.