La escasez de componentes electrónicos, concretamente de chips, está condicionando desde hace meses el funcionamiento de las cadenas de suministro de diversos sectores industriales, especialmente en los ámbitos de las nuevas tecnologías y la automoción, en los que son elementos imprescindibles en sus productos finales.

Esta situación está haciendo que se estén intentando buscar soluciones para una situación que podría prolongarse hasta bien entrado 2022.

En concreto, el Gobierno de los Estados Unidos ya aboga por recuperar producción de elementos críticos para el país y, en este mismo sentido, parece que la Unión Europea quiere seguir esta misma línea.

Alianza para los semiconductores

Así pues, la Comisión Europea ha puesto en marcha este misma semana una alianza para el sector de los semiconductores. La iniciativa se centra en reequilibrar las cadenas de suministro de estos productos tecnológicos, así como en generar en el territorio comunitario centros de fabricación y diseño de electrónica.

En este sentido, las autoridades europeas estiman que las capacidades en el desarrollo de procesadores y chips son cruciales para el futuro de las economías más avanzadas.

Consecuentemente, la alianza que promueve la Comisión se centrará en identificar los cuellos de botella, las necesidades y las dependencias actuales en toda la industria.

De igual modo, la iniciativa también servirá para definir hojas de ruta tecnológicas que garanticen que Europa tenga la capacidad de diseñar y producir los chips más avanzados, al tiempo que reducirá sus dependencias estratégicas generales al aumentar su participación en la producción mundial de semiconductores al 20% para 2030, especialmente de los equipos más avanzados y de menor tamaño en volumen suficiente para satisfacer las necesidades actuales de la Unión.