José Carlos López Jato, vicepresidente de Fetransa

¿Existe realmente la libre competencia en España en el mercado de los carburantes?

Mientras en España, los impuestos especiales han permanecido invariables, en casi todos los países se ha reducido la presión fiscal sobre el carburante.

Miércoles, 09/02/2022 por CdS

José Carlos López Jato

Vicepresidente de Fetransa

Se contaba un chiste a propósito de la justica en que se decía “todos somos iguales ante la ley, solamente que unos son más iguales que otros”. Esto viene a propósito de lo que está pasando con los precios de los carburantes de automoción y la escalada imparable de los mismos, que van a acabar eclipsando los logros del paro de diciembre.

En la práctica, empezamos a ver la dificultad de hacer cumplir los acuerdos alcanzados, en parte por la poca voluntad del gobierno de plasmar lo acordado en el Decreto Ley que entendíamos de extremada urgencia, en parte por los propios cargadores y su resistencia numantina a un alza de los precios que permitan cubrir el sobrecoste que está suponiendo para el sector un aumento desbocado de los precios del carburante.

En un intento por entender lo que está sucediendo, he consultado en la página web del Ministerio Para La Transición Ecológica la situación de los precios de los carburantes en la UE a diciembre del año 2019, es decir, antes de la pandemia, y a diciembre de 2021. Los resultados de dicha comparativa no dejan de ser sorprendentes y nos pueden dar un indicio de lo que puede estar sucediendo.

Si observamos los precios, antes de impuestos, del gasóleo en diciembre de 2019, la media ponderada de la UE era de 0,603 €/l, y en España de 0,633 €/l, estando por delante de España un total de seis países. Si observamos los precios, después de impuestos, del gasóleo en diciembre de 2019 la media ponderada de la UE era de 1,337 €/l y en España de 1,226 €/l, estando por delante de España un total de 18 países. La conclusión es clara: en España, se dispara el precio del gasóleo antes de impuestos y se contienen los precios por una menor fiscalidad.

No deja de ser paradójica la dificultad con la que los transportistas se encuentran para poder trasladar a los precios sus incrementos de costes, con la comodidad que tienen en otros sectores ante la misma situación.

Si observamos los precios del gasóleo, antes de impuestos, a diciembre de 2021, la media ponderada de la UE era de 0,621 €/l, y en España de 0,733 €/l, estando por delante de España solamente un país, Suecia. Si observamos los precios, después de impuestos, del gasóleo a diciembre del año 2021, la media ponderada de la UE era de 1,262 €/l y en España de 1,347 €/l, estando por delante de España solamente cinco países.

De ser ciertos los datos facilitados por el Ministerio, mientras en la UE el precio del gasóleo ha tenido una trayectoria descendente, en España ha sucedido lo contrario. Analizados los datos, se puede observar que, en la media de la UE, se ha incrementado levemente, apenas un 2,98% el precio del gasóleo antes de impuestos, mientras que en España dicho precio ha sufrido un incremento del 15,79%.

Así mismo, mientras en España, los impuestos especiales han permanecido invariables, en casi todos los países se ha reducido la presión fiscal sobre el carburante. El resultado, el más arriba explicado, hemos pasado a ser uno de los países con el gasóleo más caro.

¿Cómo puede ser que el coste del carburante antes de Impuestos en España, en diciembre de 2021, sea un 18% más elevado que en la media de la UE? ¿Es que acaso los barcos que transportan el petróleo penalizan a España? ¿No será más bien que es cierto el dicho que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y las grandes compañías están aprovechando para hacer su agosto en enero?

Los transportistas efectivos seguimos perdiendo competitividad día tras día por no poder repercutir este sobrecoste y con la incertidumbre de no saber hasta dónde llegará esta escalada de precios de los combustibles.

Uno no puede dejar de interrogarse a propósito de cómo funcionan los organismos encargados de velar por la libre competencia. Puede que todo tenga una apariencia de verdad,
pero no deja de ser paradójica la dificultad con la que los transportistas se encuentran para poder trasladar a los precios sus incrementos de costes, con la comodidad que tienen en otros sectores ante la misma situación. Cuando se llama a la solidaridad en momentos de dificultades, no veo yo que estén muy interesados en ella a quienes pueden practicarla conteniendo beneficios para que las empresas más pequeñas podamos salir adelante.

Ante esta alarmante situación, resulta más urgente si cabe la entrada en vigor del Real Decreto Ley sobre los acuerdos alcanzados entre el Ministerio de Transportes y el CNTC. Especialmente en lo relativo a la aplicación de la repercusión de la cláusula del combustible al precio del transporte, para paliar la sangría que esta situación está suponiendo para miles de transportistas en nuestro país.

Lamentablemente nuestros clientes siguen mirando para otro lado, mientras los transportistas efectivos seguimos perdiendo competitividad día tras día por no poder repercutir este sobrecoste y con la incertidumbre de no saber hasta dónde llegará esta escalada de precios de los combustibles. Quizás también sea el momento de reclamar un régimen sancionador para aquellas empresas que no estén dispuestas a aceptar de buena fe lo pactado con los transportistas.

*Los datos sobre los que se han basado estas conclusiones están disponibles en la página del Ministerio para la Transición Ecológica.

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