contaminación marítima

Las mejoras en el diseño del casco y la eficiencia en la propulsión han contribuido significativamente a la mejora de la eficiencia.

Tendencias históricas en el diseño eficiente de los buquesque se puede descargar en este enlace (disponible en formato pdf, en inglés, de 29 páginas, 639 Kb).

Por primera vez un nuevo estudio sobre el desarrollo de la eficiencia de los nuevos buques muestra que, de hecho, la eficiencia de estas embarcaciones se ha deteriorado, de media, un 10% desde 1990, un hallazgo que es relevante por tres motivos. En primer lugar, se demuestra, una vez más, el fracaso de los esfuerzos que está realizando el mercado para reducir las emisiones de los buques y del transporte de mercancías, a la vez que se hace hincapié en la necesidad de regulación.

En concreto, se señala la necesidad de trazar normas más estrictas para 2020 sobre la construcción de nuevos buques. La Organización Marítima Internacional, OMI, está revisando si la norma de eficiencia para las nuevas embarcaciones, que entrará en vigor en el 2020, es apropiada.

Este estudio muestra que la norma actual, que supone una mejora del 20% de eficiencia en comparación con la media de 1999-2008, no hace más que llevar la eficiencia de los nuevos barcos en 2020 a los niveles observados en torno a 1990. Esto implicaría un estancamiento de 30 años en la mejora de la eficiencia, lo que significa que la reducción de los volúmenes del transporte marítimo sería la única vía para la reducción neta de las emisiones.

En tercer lugar, el deterioro de la eficiencia media de un buque durante la última década y el esperado estancamiento de 30 años entre 1990 y 2020 es de un marcado contraste en comparación con otros modos de transporte. Los automóviles nuevos, por ejemplo, están sujetos a la legislación y en la actualidad están pasando a ser en torno a un 2% más eficientes en el consumo del combustible y se espera que se utilice un 30% menos de combustible en 2020 de lo que se hacía en 1990.

Aceptable en los años 80 y 90… pero después cuesta abajo

Un estudio realizado por CE Delft para la asociación ‘T&E and Seas at Risk’ ha analizado el desarrollo de la eficiencia en el diseño de nuevos buques, medido por el indicador de valor de la eficiencia, EIV, que se han construido en los últimos 50 años. El análisis muestra que los buques construidos durante la década de 1970 se caracterizaron por diseños poco eficientes.

Los diseños eficientes fueron mejorando para todos los tipos y tamaños de buques en los años 80, alcanzando un grado óptimo en la década de 1990. Sin embargo, en la década de 2000, la eficiencia en el diseño se deterioró de nuevo, acabando con gran parte de los logros de la década de 1980. Este análisis sugiere que los cambios más significativos en la eficiencia del diseño se han producido dentro de un marco de tiempo relativamente corto.

Además, el estudio muestra grandes variaciones en la eficiencia de diseño entre los mejores y los peores años para cada tipo de buque. Por ejemplo, los graneleros diseñados de 1990 son un 14% mejor que los construidos en la actualidad. Para los petroleros los mejores diseños para nuevas construcciones se realizaron en 1988, que eran un 10% mejor que las construidas en la actualidad.

La diferencia para los buques portacontenedores es mucho mayor, ya que los construidos en 1985 eran un 25% mejor que los construidos en 2013. Sin embargo, esto no refleja las grandes reducciones de CO2, TEUs y kilómetros por contenedor que se derivan del aumento del tamaño de los buques y la mejora de la eficiencia del motor durante este periodo.

Normas de la OMI

Hay un creciente interés en la eficiencia del combustible de los buques debido a los crecientes precios del petróleo, el cambio climático y las cuestiones de seguridad energética. A partir de 2013, los nuevos buques deben cumplir con el índice de la IMO sobre eficiencia energética (EEDI), cada vez más estricto. Actualmente, la OMI está revisando estos objetivos y una de las principales preguntas que se plantea es su eficacia y rigurosidad.

Factores que afectan a la eficiencia de la nave

Dependiendo del tipo de buque o tamaño, este estudio muestra que la eficiencia de diseño de buques mejoró en la década de los años 1980 de un 22% al 28%. Esta tendencia parece haber sido conducida por el mercado, principalmente por una combinación de grandes aumentos del petróleo y constantes o bajas tasas de fletes marítimos.

Observando de manera más detenida los factores que contribuyeron a esta mejora en la década de 1980, se expone que, en algunos casos, pero no en todos, las mejoras de eficiencia se han puesto en marcha con una reducción en la velocidad; en otros casos, el tamaño de los buques se ha incrementado.

Sin embargo, estos dos desarrollos no pueden explicar plenamente las mejoras. En muchos casos, la evidencia apunta a que las mejoras en el diseño del casco y la eficiencia en la propulsión han contribuido significativamente a la mejora de la eficiencia.

Asimismo, el deterioro después de la década de 1990 parece ser debido, al menos en parte, a diseños en los que los costes de capacidad de carga o de capital han sido más importantes que la eficiencia del combustible. Este es un hallazgo potencialmente importante dados los precios actuales del petróleo.

Normas más estrictas de eficiencia en el diseño al alcance

La relevancia de este estudio para la revisión de las normas de eficiencia de diseño de la OMI es que sugiere que los buques pueden mejorar su eficiencia en el diseño entre un 5% y un 15% de media sólo por volver a los diseños de buques de la década de 1990.

Los análisis de la eficiencia en el diseño de los buques que han comenzado a operar en 2009 parecen mostrar que esta ha sido, de hecho, la tendencia. Y desde que el casco, el timón, las hélices y el motor han mejorado en los últimos 25 años debido a los avances tecnológicos, tales como el desarrollo de la dinámica de fluidos computacional, las mejoras de la eficiencia son mayores. Una velocidad menor podría incluso conseguir mejores índices de eficiencia.