Si éramos pocos, el comercio electrónico también empieza a dar señales de agotamiento por los efectos de la pandemia de coronavirus en Europa.

Todas las esperanzas estaban depositadas en que el canal on-line mantuviese un cierto tono en el consumo, pero la caída de la demanda privada a nivel continental se está empezando a notar, tras unas semanas de extraordinario vigor.

Un reciente estudio de Ecommerce Europe estima que pueden producirse roturas de stock a medida que la demanda va agotando los inventarios que han almacenado las empresas.

La entidad estima que un 65% de los operadores de comercio electrónico en el Viejo Continente esperan o una disminución de las ventas, o una reducción de plantilla como consecuencia de la pandemia de coronavirus.

De igual manera, pese a que un 95% de las empresas europeas de e-commerce aún pueden mantener su actividad, otro 65% estima que la situación les obligará a cerrar total o parcialmente en algún momento.

Así mismo, entre un 55 y un 60% de los operadores espera que se produzcan retrasos generalizados en las entregas como consecuencia de las medidas de confinamiento de la población para contener el avance de la enfermedad establecidas en Europa, en línea con lo que ya han venido registrando algunas empresas de reparto en España la semana pasada.

En este sentido, Ecommerce Europe anticipa que estos cuellos de botella que pueden producirse en las entregas como consecuencia del aumento de la demanda de servicios de e-commerce ante el cierre total de la distribución física pueden derivar en caídas de ventas y, consecuentemente, de ingresos en el canal on-line.