El número de buques que permanecen en las inmediaciones de los puertos de Los Ángeles y Long Beach esperando para atracar ha batido un récord, al superarse ya las 40 unidades que están formando cola.

Esta congestión es algo extraordinario en dichas instalaciones y mucho peor que la sufrida durante las huelgas de los estibadores que se produjeron en 2002 y 2004, obligando a cerrar durante diez y ocho días respectivamente.

En aquel momento, las colas nunca sobrepasaron los 30 buques y aún así, los cierres supusieron un fuerte caos económico. Ahora, la situación es mucho más grave, con 41 portacontenedores situados este jueves 26 de agosto en las inmediaciones de estas terminales.

El tiempo de espera en el mes de agosto para atracar está alcanzando los 7,8 días de media. Uno de los motivos reside en que los clientes están tratando de enviar con antelación productos para las campañas del Black Friday y Navidad, asegurándose así de que no habrá problemas de stock.

Debe tenerse en cuenta que los inventarios de los retailers estadounidenses están a un nivel realmente bajo, lo que implica que probablemente la crisis de los contenedores empeorará en las próximas semanas. Esta es la razón por la que los importadores están pagando precios muy elevados para obtener espacio en los buques o fletando embarcaciones privadas.