La OCDE estima que la crisis sanitaria de la covid-19 y los bajos precios internacionales del petróleo generan una oportunidad única para ir elimando la dependencia de los combustibles fósiles en todo el planeta.

En esta línea, la organización internacional aboga por retirar algunas de las exenciones fiscales que se aplican en diferentes partes del mundo al consumo de derivados de petróleo para impulsar inversiones en sostenibilidad.

El organismo calcula que el apoyo gubernamental a la producción y consumo de combustibles fósiles ascendió a 478.000 millones de dólares en 2019, equivalentes a unos 425.000 millones de euros.

Si bien eso marca una disminución general desde 2018, los datos también muestran un aumento del 38% en el apoyo directo e indirecto para la producción de combustibles fósiles en 44 economías avanzadas y emergentes.

Así mismo, en este contexto, la OCDE estima que la caída en los precios de los combustibles fósiles y su uso por la covid-19 reducirá los subsidios al consumo a 180.000 millones de dólares este año, algo más de 160.000 millones de euros al cambio, y que sería el nivel más bajo desde 2007.

En esta coyuntura, la organización internacional aboga por emplear el dinero que actualmente se destina a fomentar el uso de carbón, petróleo y gas se emplee en programas de innovación e infraestructuras que permitan un mayor aprovechamiento de energías alternativas.