Desde el pasado 24 de abril, el Ayuntamiento de Madrid sanciona administrativamente a aquellos vehículos que, pudiendo llevar el distintivo medioambiental de la DGT, no lo lleven visible en el ángulo inferior derecho del parabrisas delantero.

Sin embargo, pese a que la medida ya está en vigor y que se han empezado a imponer las primeras multas, existen muchas dudas sobre la legalidad de estas sanciones que entran dentro del ámbito administrativo y que el Gobierno municipal califica bajo el artificio de «infracción en materia de convivencia», aunque se deben al incumplimiento de una norma de tráfico, cuando el consistorio madrileño no tiene competencias en esta materia y el uso que le ha dado Tráfico es voluntario.

Es más, la organización Automovilistas Europeos Asociados cuestiona tanto la legalidad del distintivo ambiental como la clasificación medioambiental hecha por la DGT para otorgar una letra a los vehículos, ya que, a su juicioni la DGT tiene competencias para ello, ni la ley ha determinado quién debe expedir el distintivo, ni su formato, ni las prescripciones técnicas, ni tan siquiera el coste de expedición y quién debe asumirlo”, por lo que ha recurrido la legalidad del distintivo y la clasificación medioambiental efectuada por la DGT ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Así las cosas, también existen dudas sobre la legalidad de imponer multas por este motivo a vehículos de ciudadanos no residentes en la capital que circulan por sus calles y que no están obligados a llevar la pegatina en sus lugares de residencia, máxime cuando tampoco se ha llevado a cabo una labor divulgativa de la necesidad de cumplir con esta norma ni a nivel regional ni, por supuesto, nacional y, además, por otro lado, el propio Ayuntamiento ha argumentado ante la Justicia que utiliza las cámaras de tráfico instaladas en la ciudad para poner estas multas.

En definitiva, el consistorio madrileño parece seguir improvisando para seguir avanzando con todo un conjunto de medidas restrictivas de circulación que deberían haberse sacado adelante con un plan riguroso y una transición ordenada que hubiera permitido la paulatina adaptación tanto de los ciudadanos, como de los sectores económicos afectados.