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La A-7 se está convirtiendo en terreno abonado para el desvío de camiones.

Nunca llueve a gusto de todos y lo que a unos parece mucho, a otros les parece poco.

Así, mientas los empresarios del transporte de mercancías se llevan las manos a la cabeza con los nuevos desvíos obligatorios de camiones a las autopistas de peaje, hay administraciones regionales que no se conforman con lo que ya va viniendo, sino que con gran voracidad piden más.

La Generalitat valenciana ha solicitado públicamente esta misma semana que también se apliquen las bonificaciones para el desvío de camiones a la A-7 en el tramo entre la salida 43 de Peñíscola y la salida 44 de Torreblanca, con el fin de equiparar estas medidas a la tomadas también en esta misma infraestructura a su paso por Cataluña y evitar la saturación de tráfico que se produce en las travesías de las comarcas de la Safor y la Marina, como Bellreguard, Palmera, l’Alquería de la Comtessa, Oliva, Gata, Benissa y Altea.

De igual modo, el Gobierno regional valenciano cree que esta medida es necesaria por los problemas de seguridad vial que se registran en la N-340 y la ausencia de una autovía alternativa, por lo que pide que también se aplique el desvío entre las salidas 60 de Xeresa/Gandia y 65 de Benidorm/la Nucia.

Fetransa, contra nuevos incrementos de los costes

Sin embargo, por otra parte, y en línea con la oposición mostrada por CETM y otras organizaciones empresariales, esta misma semana, Fetransa también refiere en un comunicado que los peajes en estas vías suponen «incrementar considerablemente los costes por servicio».

Al mismo tiempo, la organización pide, una vez ya en vigor, que se permita la reincorporación de los vehículos cuando dejan el peaje para descansar o repostar por el siguiente peaje al punto donde se realizó la salida, y no por el mismo como ahora marca la norma, para evitar «realizar un buen número de kilómetros innecesarios, con el consiguiente aumento de costes y tiempo para el desarrollo de la actividad».