Muchas de las ansias de poder que tienen los diversos dirigentes autonómicos se camuflan habitualmente bajo caprichosas iniciativas en favor de la descentralización.

En casi todas estas peticiones suele confundirse el lugar donde radican las estructuras administrativas con la necesidad de que los organismos del Estado actúen realmente en todo su ámbito de trabajo y para solucionar las necesidades sobre el terreno.

En este contexto, el presidente de la Generalitat valenciana dice haber solicitado formalmente al Gobierno central el traslado de Puertos del Estado a la Comunidad Valenciana.

Según Ximo Puig, no es comprensible que este organismo tenga su sede a 350 kilómetros del mar, por lo que ha remitido una carta al presidente del Gobierno en la que le insta a ubicar la sede del gestor portuario en la Comunidad Valenciana.

Según ese mismo criterio, Puertos también podría ubicarse en Tarifa, Marín, Ceuta o en Puerto del Rosario, por poner algunos ejemplos que también implicarían un alto grado de descentralización. Y, dentro de la propia Comunidad Valenciana, ¿dónde debería establecerse la nueva sede de Puertos del Estado? ¿En Valencia? ¿En Castellón? ¿En Alicante? ¿En Sagunto o en Gandía, en Benidorm para descentralizar aún más este proceso a todas luces imprescindible?.

En este contexto, el presidente del Gobierno valenciano defiende que el «centralismo ineficiente que absorbe recursos y drena riqueza» no es el único desafío al que se enfrenta la región, mientras pide mejoras en la financiación autonómica y más recursos para el Corredor Mediterráneo en su comunidad.

Todo muy descentralizado, pero con el dinero de todos.