En los años 90 se produjeron los primeros intentos para digitalizar el conocimiento de embarque, pero a día de hoy el llamado conocimiento de embarque electrónico o eBL sigue sin ser una realidad.

Tradelens lo define como el Santo Grial del comercio mundial, pues ha habido numerosos obstáculos en el camino, pero para muchos el esfuerzo merece la pena. En el caso del transporte de contenedores, la eliminación del papel en las transacciones comerciales mejorará el negocio, haciéndolo más rápido, económico, seguro y respetuoso con el medio ambiente.

A pesar de no existir un enfoque estandarizado para avanzar en la digitalización, algunos operadores y proveedores de soluciones han seguido dando pasos en esta dirección con iniciativas eBL, pero a pequeña escala.

Tal y como explican desde la Asociación para la Digitalización del Transporte Marítimo, DCSA por sus siglas en inglés, la pandemia del Covid-19 ha puesto de nuevo sobre la mesa las ventajas de un modelo estandarizado para el conocimiento de embarque electrónico, que habría permitido desbloquear la carga acumulada en los puertos porque faltaba algún papel atrapado en algún lugar por las dificultades sufridas por el transporte aéreo en estas fechas.

Ahorro de 4.000 millones

Además, DCSA ha tratado de cuantificar el ahorro potencial que supondría el paso del conocimiento de embarque en papel al digitalizado, pues la complejidad inherente a este documento supone que el coste puede variar considerablemente.

En concreto, el coste total de emitir la documentación en papel es casi tres veces mayor que si se usa el eBL. Teniendo en cuenta que la OECD espera un crecimiento de la economía global del 2,4% para 2030, la industria del transporte marítimo podría ahorrarse más de 4.000 millones de dólares anuales (3.655 millones de euros) con que solamente se logre una adopción del 40% del eBL.

No obstante, si la implantación comenzara ahora, la Asociación calcula que se habrá llegado al 50% para el año 2030.