La profunda remodelación del Gobierno de Pedro Sánchez ha supuesto la salida de José Luis Ábalos al frente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en el que ha sido relevado por Raquel Sánchez, un perfil proviniente del ámbito municipal y con un fuerte componente relacionado con el medio ambiente.

Tras el reemplazo de Ábalos, habrá que dilucidar si la nueva ministra reemplaza a los altos cargos de los que se va a rodear en la gestión del Departamento.

Especial incidencia tiene la situación de Pedro Saura, secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y, de facto, segundo hombre fuerte del Ministerio, ante el desdoblamiento que había venido viviendo Ábalos como ministro y, a la par, secretario de Organización del PSOE, cargo de especial relevancia en cuanto al control del partido gobernante en estos momentos que también abandona.

En paralelo, todas las negociaciones que se venían manteniendo con diversos colectivos quedan paralizadas hasta que la nueva ministra aterrice y tome el pulso a un Departamento complejo, con un gran presupuesto y con competencias harto heterogéneas, sobre todo, si de por medio, decide reemplazar a los altos cargos.

Una llegada que se produce al inicio del mes de julio, lo que parece augurar que no será hasta la vuelta del paréntesis veraniego, cuando se reactive la actividad política en en ministerio de Transportes. Un nuevo retraso, consecuencia una vez más del tacticismo político de un Gobierno que mira más por sus intereses que por los del país.

El momento en que llega Sánchez es por tanto complicado, aún considerándolo en el marco de la pandemia, pendiente de la evolución de lo que los expertos han denominado quinta ola, y esperando que el proceso de vacunación permita recuperar actividad económica.

Transporte

Así pues, el plan de sostenibilidad del transporte, que ya estaba en punto muerto tras el rechazo de los transportistas al primer borrador, parece que permanecerá en pausa hasta ver qué se decide. Esta situación también podría afectar a las 44 toneladas, la regulación de las labores de carga y descarga y otros puntos relacionados con este plan.

Previsiblemente, no puede decirse lo mismo de los peajes en autovías, que es un proyecto en marcha comunicado a la Comisión Europea, y de la ley de morosidad, ya en marcha, aunque retrasada hasta octubre en el Senado.

Movilidad urbana y estiba

De igual manera, habrá que ver cómo afronta Sánchez las políticas de movilidad urbana. La nueva ministra parece tener experiencia consolidada en este ámbito y será consciente de las necesidades de la distribución de mercancías.

Así mismo, parece que la nueva ministra también tiene un perfil marcadamente centrado en el medioambiente, por lo que podría alinear los objetivos de su Departamento con los del Ministerio de Transición Ecológica, con las consiguientes consecuencias para el sector logístico y de transporte.

De igual modo, en el ámbito marítimo, habrá que ver cómo afecta el cambio al frente del Departamento en el enquistado problema de la estiba, cuya solución se dilata en el tiempo, con frentes judiciales de por medio, aunque ciertamente urge.

En el transporte ferroviario, visto el perfil de la ministra, parece que se mantendrá la apuesta como medio sostenible para intentar ganar cuota de mercado.

Por último, también tiene gran importancia la gestión de los fondos europeos de recuperación, que, aunque son gestionados por el equipo del presidente del Gobierno, luego quedan a cargo de cada Ministerio para su reparto dentro de cada una de sus áreas de competencia.

En este terreno, Sánchez deberá decidir si los reorienta para priorizar algunas políticas.