Desde la entrada en vigor en 2005 del Reglamento 1935/ 2004 sobre materiales en contacto con alimentos, el sector de envases de madera, representado por Fedemco, ha tenido que implantar sistemas de trazabilidad en sus procesos de producción. Exigencia que también contempla la norma técnica fitosanitaria española de los embalajes de madera (NIMF-15) respecto a los tratamientos térmicos y los embalajes fabricados bajo la norma.

Para aclarar todos los asuntos relacionados con la trazabilidad y cómo mejorar en el transporte con estos envases, la federación organizó la jornada “Mejora de la Gestión de los Sistemas de Trazabilidad” en la que se subrayó que el principal objetivo a la hora de implantar la trazabilidad a lo largo de la cadena de suministro, es la eventual retirada del mercado de los productos alimentarios, y posterior atribución de responsabilidades dentro de la cadena. 

Dentro de las principales características de un sistema de trazabilidad, cabe citar las alternativas para la codificación de envases y componentes, así como las tecnologías de identificación y etiquetado, siendo las más utilizadas los códigos de barras o tipo QR para unidades logísticas o palets, etiquetas RFID, etc.

La mejora de la trazabilidad debe basarse en el análisis de los procesos de compra, producción y expedición, la involucración del personal, adecuación del entorno de trabajo, y la experiencia “in situ” pre-existente en la implantación del sistema.

Por todo ello, en el sector hay en muchas empresas una clara evolución desde el control documental “real” en soporte papel a la trazabilidad apoyada por software, que en algunas incluye la automatización de la captura de datos mediante código de barras. Esta evolución presenta utilidades adicionales por la información generada en la gestión de stocks, programación de la producción, escandallo de producto y organización de recursos.

Además en el sector de envases de madera se observan avances en la trazabilidad por las buenas prácticas de identificación y etiquetado por parte de los proveedores, de forma que la integración de las líneas de montaje también facilita el control de la trazabilidad interna.

No obstante la producción de componentes, y sobre todo el marcado requieren un tratamiento especial de la trazabilidad interna, por lo que el control individualizado según unidades de los productos acabados puede resultar al fín una alternativa inviable.