Suele decirse que la libertad tiene un precio y el Reino Unido parece que ya está empezando a pagar las consecuencias de su decisión de caminar por su cuenta, lejos del paraguas de la Unión Europea.

Si en las semanas que estaban a caballo entre 2020 y 2021 se sufrió el caos que generó el ‘Brexit’ ahora la dura política de inmigración parece estar generando graves problemas de escasez de personal en muchos sectores económicos, sin que haya terminado de solucionarse la difícil situación que se vive en los pasos aduaneros a causa de la tormenta perfecta que han generado la crisis sanitaria y la salida de la UE.

A las dificultades que se venían detectando en la producción automovilística desde enero y que se ha visto acentuada por la falta de suministros de componentes electrónicos, como los microchips, ahora parece que se suma cierta escasez en el abastecimiento de productos alimentarios.

Así mismo, con el descenso en el número de inmigrantes, algunos sectores han empezado a sentir una acuciante escasez de personal. Este es el caso, sin ir más lejos, del transporte, en el faltan conductores profesionales, o la logística, donde se empieza a notar que no abunda personal de almacén. Según las asociaciones británicas de transporte faltan en el país entre 90.000 y 100.000 conductores profesionales.

Según las asociaciones británicas de transporte faltan en el país entre 90.000 y 100.000 conductores profesionales.

Además, como consecuencia de la escasez se está produciendo una feroz competencia entre las empresas del país para atraer a nuevos empleados, lo que se está traduciendo en fuertes incrementos de los salarios.

La escasez de personal es de tal magnitud en algunos segmentos de actividad que las organizaciones empresariales han pedido al Gobierno británico que abra la mano para poder cubrir vacantes y mantener el ritmo.

Por lo que respecta al desabastecimiento, la situación ha llegado a tal punto, que hasta la cadena McDonald’s en el país ha dejado de servir batidos y otros productos lácteos por falta de existencias. También otra cadena de comida rápida, KFC también ha procedido al cierre de establecimientos o ha recortado su carta por la falta de suministro de pollo.

En esta tormenta perfecta parece que han coincidido las limitaciones de movilidad generadas por la crisis sanitaria, los problemas que ha causado el ‘Brexit‘ en los suministros y las alteraciones que se han producido en las cadenas de suministro internacionales como consecuencia de la pandemia y de los cambios en los flujos de contenedores por el bloqueo del Canal de Suez y las descompensaciones entre oferta y demanda de servicios de transporte marítimo.