La crisis de los semiconductores, la creciente congestión portuaria y la acuciante falta de profesionales en el sector del transporte mantiene en la actualidad a las cadenas de suministro sometidas a una gran presión.

La situación está afectando también al consumidor final, pues tiene consecuencias en el precio de los productos, además de que está ralentizándose la recuperación de la crisis económica mundial. Y esto no es todo, ya que la agencia Moody’s ha advertido de que la situación aún debe empeorar más antes de empezar a mejorar.

El posible crecimiento económico se verá obstaculizado por las constantes interrupciones de la cadena de suministro, dicen los expertos, una teoría que comparte el Fondo Monetario Internacional, que ha advertido de los crecientes riesgos para la economía mundial y ya ha recortado drásticamente el pronóstico para Estados Unidos.

El motivo son las disrupciones existentes y el debilitamiento del consumo, en parte motivado por los cuellos de botella generados por la falta de vehículos nuevos que ha provocado la crisis de los semiconductores.

Los controles fronterizos y las restricciones de movilidad, sumados a la falta de un pasaporte Covid global y el atasco de la demanda, han creado una tormenta perfecta en la que la producción global se verá obstaculizada, pues las entregas no se realizan a tiempo, los costes y los precios van a seguir aumentando, y el crecimiento del PIB a nivel mundial ya no será tan sólido.

El mayor desafío en este momento es la falta de conductores, que está estrechamente relacionada con la congestión portuaria y ha causado problemas de falta de combustible en las gasolineras de Reino Unido.

Funcionamiento de la red de logística y transporte

Desafortunadamente, las perspectivas no son buenas, pues según Moody’s, existen numerosas diferencias aún entre los países en su lucha contra el Covid, con China tratando de alcanzar los cero casos, mientras Estados Unidos se prepara para convivir con él como un virus endémico.

Esto supone un gran desafío a la hora de armonizar las normativas para la movilidad de los trabajadores del transporte en los puertos y los grandes hubs a nivel mundial, que puede provocar una falta de suministros a lo largo de este año.

Desde la agencia son especialmente críticos con la falta de esfuerzos concentrados de todas las partes de la cadena a nivel global para garantizar el buen funcionamiento de la red mundial de la logística y el transporte.

En cambio, desde JP Morgan han asegurado que las dificultades que enfrenta la cadena de suministro no tardarán en desaparecer y desde luego, ya no serán un problema el próximo año, pues los grandes mercados se adaptarán a la situación actual, como ya lo han hecho las empresas.