La X Edición del International Cruise Summit ha centrado su contenido en las diferentes estrategias de las navieras de cruceros para superar el largo periodo sin actividad provocado por la crisis sanitaria y afrontar el reinicio de sus viajes.

Las navieras, que esperan poder reanudar sus viajes al menos parcialmente en 2021, irán poniendo en circulación más barcos según aumente la demanda para poder mantener los precios a un nivel razonable. No obstante, como se ha explicado en el congreso, hasta 2022 no se volverá al nivel de normalidad de 2019.

El sector, que se encontraba en 2019 en pleno auge y esperaba un 2020 de récords, está sufriendo una crisis sin precedentes, pues tanto los gobiernos europeos como el de EEUU prohibieron su actividad desde la primavera.

Solamente Italia, Alemania y Grecia han levantado ya estas prohibiciones y autorizado la operativa con fuertes restricciones. En España, únicamente se ha autorizado hasta el momento la operativa de una naviera en Canarias, pero Barcelona, que es el primer puerto del Mediterráneo, sigue sin recibir cruceros.

Protocolos y medidas

Los protocolos a aplicar desarrollados por expertos en medicina y salud pública, siguiendo las directrices de la guía publicada por la Unión Europea, incluyen la realización de tests a todos los pasajeros en la terminal de embarque y a todos los tripulantes antes de embarcar.

En su caso, además, tendrán que realizar cuarentena a bordo antes de comenzar a trabajar y se monitorizará su estado de salud, realizándoles test todas las semanas. Por otro lado, la capacidad en los cruceros se ha reducido al 60% y será obligatorio utilizar mascarillas siempre que no se pueda mantener la distancia.

También debe garantizarse la ventilación con aire fresco utilizando filtros HEPA y sin recirculación, aplicar medidas de prevención y limpieza, y poner en marcha protocolos de aislamiento para casos sospechosos y áreas de aislamiento con ventilación independiente.

Por otro lado, se potenciarán las rutas desde puertos de embarque accesibles en coche, pues inicialmente habrá menos disponibilidad de vuelos y muchos pasajeros evitarán volar. Además, habrá una mayor diversidad de puertos de escala, lo que supondrá más oportunidades para nuevos destinos.

Al mismo tiempo, el comportamiento de algunos puertos al principio de la pandemia puede pasarles factura, pues hubo barcos que fueron rechazados por puertos por tener un pasajero enfermo a bordo, ni siquiera de Covid. En relación con esos cambios de itinerarios, podrían volver a Cuba a las rutas de cruceros si Estados Unidos lo permite.