La seguridad alimentaria depende del control de la cadena de suministro

El CEL ha presentado las conclusiones de un nuevo estudio sobre el uso de tecnología en los sectores de alimentación,  basado en los análisis realizados por el grupo de trabajo creado con la colaboración de Vocollect.

En el informe sobre el sector de la alimentación se ha llegado a la conclusión de que los consumidores están modificando sus hábitos de consumo, gracias a la aparición de nuevas formas de compra, lo que se traduce en una mayor presión sobre la cadena de suministro que tiende a hacerse más compleja y global.

A su vez, el uso más generalizado de soluciones tecnológicas en la gestión de la cadena de suministro introduce cambios en los procesos asociados a las actividades logísticas, que requieren la aportación de expertos y un trabajo específico de medición de su rentabilidad, amortización e impacto sobre la actividad de la empresa.

Como consecuencia, el informe recoge la idea de que la operativa logística debe acomodarse a estos nuevos modelos, por lo que es de esperar que la tecnología ayudaría a las empresas a afrontar todos estos cambios estratégicos. Además, junto con la introducción de nuevas herramientas tecnológicas, cobra una especial importancia la llegada de un cambio cultural, con una mayor orientación a la atención al cliente y a la mejora continua.

Por otra parte, cualquier implantación tecnológica necesita de un estrecho grado de colaboración entre agentes e implantadores con el fin de que las herramientas se adapten adecuadamente a las necesidades de cada caso.

Desde el estudio se aconseja que, a la hora de tomar la decisión de incorporar una nueva herramienta tecnológica, se tengan en cuenta los plazos de retorno de la inversión, para lo que han de establecerse indicadores de gestión adecuados y precisos, que permitan medir con precisión el impacto de las nuevas herramientas sobre la operativa.