cadenadesuministro.es (CdS): La huelga en el transporte de Valencia se ha conseguido evitar gracias al preacuerdo alcanzado entre FVET y los sindicatos, pero ¿considera que es un acuerdo positivo o más bien firmado por la presión?

Francisco Corell (FC): Creo que es un acuerdo positivo y que permite la continuidad de la actividad del sector, y que da tiempo hasta 2015 para pensar y revisar muchas cosas. El tema salarial ha quedado en una  congelación para 2012 y 2013 y en una subida de 0,7% y del 1% para 2014 y 2015 que pienso son subidas asumibles.

En efecto se han quedado en el camino algunas reivindicaciones del sector por parte empresarial muy importantes, pero también había reivindicaciones sindicales importantes que se han quedado también aparcadas. Por lo tanto, el entendimiento alcanzado lo que permite es continuar hablando con buena voluntad. Creo que todas las cosas, hablando con sinceridad por ambas partes, son susceptibles de abordarse en el futuro inmediato.

(CdS): ¿Es partidario de una acuerdo nacional para el sector como reclaman patronales como CETM?

(FC): Creo que en este mundo hay que ser realista y posibilista y pretender utopías está bien pero hay que ser conscientes de que son difíciles de alcanzar. Los empresarios tenemos que tener los pies en el suelo y, sinceramente, el convenio nacional por el que se aboga desde la propia CETM considero que es complejo de alcanzar.

Ya tenemos el II Acuerdo Nacional que sí es muy importante porque marca unas reglas generales para todos, y eso es lo correcto. Pero equiparar las diferencias tan importantes que hay de tablas salariales entre unas provincias y otras opino que no lo vamos a conseguir y, por tanto, acometer batallas imposibles puede tener resultados poco positivos.

(CdS): ¿Y respecto a la posibilidad de separar los ámbitos de transporte y logística como abogan otras patronales?

(FC): En cuanto a separar los convenios, tampoco creo que conduce a cosas positivas. Una de las demostraciones positivas que se ha dado en el convenio de Valencia es que hemos sido capaces de contentar a casi todo el mundo. El sector ha estado siempre unido y debe seguir así porque disgregar nunca es bueno.

A mi entender, es más sensato incorporar la realidad del II Acuerdo General a unas reglas de juego semejantes para todos. Hay que tener en cuenta que durante muchos años hemos ido negociando los convenios provinciales añadiendo cada vez más peso a los mismos y lo que no se puede pretender es de un día para otro es cargarse esta negociación. Es verdad que habrá que ir reconduciendo la situación de la negociación provincial pero yo también entiendo a la otra parte que tenemos en frente en la negociación y no podemos pretender que todo cambie de un día para otro.

(CdS): También se ha comentado que hay patronales de transporte que abogaban por el decaimiento de los convenidos a partir del 7 de julio, ¿ha contemplado FVET esta posibilidad en alguna ocasión?

(FC): No creo que haya patronales que aboguen por el decaimiento total de los convenios provinciales, pero la realidad es que las empresas del sector no pueden resistir mucho el peso que implican los convenios provinciales y habrá que aligerarlos, aunque insisto que entiendo la postura sindical de que no puede ser de un día para otro. Pero los sindicatos también deben ser conscientes de que hay aspectos en los convenios que son muy duros para las empresas del sector, como pueden ser todos los complementos por la incapacidad laboral transitoria o lo mismo pasa con la antiguedad.

En este sentido, no es justo que una empresa que empiece a trabajar en el sector ahora mismo sea más competitiva que otra que lleva 50 años en el mercado por los costes que tiene que afrontar en temas de complementos de antigüedad. Por lo tanto, por qué no se prima a las empresas que mantienen puestos de trabajo desde hace 50 años y sí se favorece a la que empieza ahora.

Como estas situaciones no son razonables y justas los sindicatos tendrán que asumir que los complementos de antigüedad son un perjuicio para la realidad del mercado, porque se perjudica al empresario que durante muchos años ha dado puestos de trabajo y, en cambio, se beneficia a la empresa que acaba de llegar con todas las ventajas que ofrecen los incentivos y pueden empezar a operar con unas precios más competitivos. Insisto, creo que esto no es justo.

Lo más sensato en asuntos como éste no es que lo abordemos en el sector transporte, sino que se aborden estos temas a nivel Gobierno Central en la reforma laboral porque afecta a todos los sectores.