La Organización Europea de Puertos Marítimos, ESPO, ha publicado su V Informe Medioambiental 2020, de carácter anual, que recoge más de 60 indicadores diferentes y establece las prioridades actuales en este ámbito de los puertos europeos.

La calidad del aire continúa a la cabeza, ya que resulta clave para la actividad sostenible de los puertos, pues necesitan alcanzar determinados niveles para poder seguir operando.

Le sigue el cambio climático, que entró por primera vez en la lista en el año 2017. Siete de cada diez puertos europeos lo tienen en cuenta a la hora de desarrollar nuevas infraestructuras y el 65% han tomado ya acción para reforzar su resiliencia, mientras que más de la mitad han tenido que enfrentarse ya a ciertos desafíos en este campo.

En tercer lugar, se encuentra la eficiencia energética, seguida del ruido, pues cada vez más puertos tratar de evitar o reducir la contaminación acústica en sus actividades. A continuación, figura en la lista la relación puerto-ciudad, pues los puertos están esforzándose por ser más transparentes e involucrarse con sus comunidades locales.

Respecto a los servicios sostenibles de transporte marítimo, que ocupan la sexta posición, el 58% de los puertos que escoge Espo para la muestra contaban con muelles electrificados en 2020 y el 40% planea ofrecer este servicio en los próximos dos años.

En cuanto al GNL, un tercio de los puertos ya cuenta con servicios de bunkering. Todos ellos utilizan camiones para el suministro de este combustible y un 34% también barcazas. En paralelo, el 57% de los puertos ofrecen descuentos para los buques que van más allá de los estándares normativos en cuanto a la contaminación y los residuos.

Conviene apuntar también que unos dos tercios de los puertos europeos cuentan con certificados medioambientales, lo que supone un 11% más que en 2013. Además, el 81% ha puesto en marcha algún sistema de monitorización, sobre todo para el control de los residuos.