Desde el inicio de la pandemia, la situación del transporte marítimo ha modificado su proceder y los problemas que parecían temporales se han convertido en permanentes, afectando a la actividad de exportadores e importadores.

Así lo ha denunciado la Asociación de Transitarios de Aragón, Ateia Aragón, que destaca la falta de espacio disponible en buques y contenedores, que provocan incumplimientos en los plazos de entrega.

Asimismo, han aumentado los tiempos de tránsitos y de trasbordo, obligando al cargador a dedicar más recursos al aprovisionamiento y a una menor rotación de los productos.

Por otro lado, las navieras están reestructurando continuamente sus servicios y escalas, sin que el cliente reciba ninguna contraprestación por ello. A ello se añade el aumento de costes por las cancelaciones y modificaciones.

Igualmente, se ha producido una despersonalización de los servicios de atención al cliente, que cada vez más a menudo se encuentran con problemas por la falta de información disponible y con dificultades para encontrar soluciones.

Más control de las navieras

Otro de los aspectos que denuncia la Asociación es que las navieras tienen ahora más control de los servicios auxiliares al transporte marítimo, lo que de nuevo obligan al cliente a adaptarse a sus tiempos. El pagador debe, asimismo, aceptar forzosamente unas condiciones cambiantes, sin tener ninguna autonomía.

Por último, se refieren al aumento de los fletes y a los recargos que se han implementado, que afectan al precio final de los productos y limitan su competitividad, generando un ambiente de completa inestabilidad.

Todo lo expuesto ha generado un cambio radical en los tiempos y costes, con un impacto directo en las cadenas de suministro que ha provocado problemas de stock y paralizaciones en las fábricas, así como el desabastecimiento de determinados productos y el aumento de los costes.

Desde Ateia Aragón, recuerdan también que solamente cinco navieras controlan más del 65% de la cuota de mercado. En este sentido, seguirán estudiando el cambio en el modelo de negocio marítimo y sus implicaciones para el tejido empresarial exportador e importador, con el fin de mantener informadas a asociaciones, foros y grupos de trabajo.