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Un 92% de los usuarios cree que la digitalización aportará valor a los expedidores de mercancías.

Los grandes transitarios marcarán el ritmo de la transformación en el sector, mediante la implantación de nuevas tecnologías en sus procesos, que serán posteriormente incorporadas por los de tamaño medio, en función de su éxito.

Así lo aseguran desde iContainers, donde advierten del probable proceso de concentración entre las pequeñas empresas en los próximos años para poder sobrevivir. En el ámbito digital, aún queda un largo camino por delante y pasarán décadas hasta que las empresas tradicionales se adapten a estos cambios, lo que podría eliminarlos de la industria.

De hecho, aunque el 68% de los usuarios cree que los transitarios tradicionales siguen siendo relevantes, un 92% indica que la digitalización aportará valor a los expedidores de mercancías.

Diferencias entre los transitarios on-line y los tradicionales

Actualmente, la mayoría cuentan con una página web, pero solamente informa sobre los servicios que ofrecen, mientras que los transitarios on-line más avanzados presentan funcionalidades referidas a documentación y tarifas.

Si bien es cierto que algunos disponen de la función de solicitud de cotización, es difícil ponerse en contacto con ellos inmediatamente. En la mayoría de los casos el envío sólo puede hacerse por correo electrónico y el 40% de los transitarios tarda entre cuatro y siete días en proporcionar el servicio.

Cuando ofrecen cotizaciones inmediatas, suelen limitarse a sus servicios de contenedor compartido, LCL. Del mismo modo, en muchos casos ofrecen información sobre los recargos, pero sin indicar el precio del flete marítimo. Por el contrario, un operador online proporciona la cotización sobre cualquier servicio en segundos, con todos los recargos desglosados.

Asimismo, únicamente un reducido número de transitarios tradicionales ofrece herramientas de seguimiento, en la mayoría de los casos limitadas a la carga LCL (Less than Container Load), lo que contrasta con los transitarios online, que cuentan con herramientas de seguimiento para varios tipos de envíos.

Gran parte de la resistencia de estas empresas al cambio digital proviene del valor que conceden al trato humano con los cargadores, pero en ambos casos cuentan con personas trabajando. La diferencia es que en las empresas online, los empleados solamente intervienen cuando es necesario.