Los camiones, convocados por la OTRE la Organisation des TPE et PME du Transport Routier, única federación de transportistas que convocó las protestas, ralentizaron el tráfico por carretera en quince regiones francesas, en las que convocaron 33 manifestaciones para reclamar al Ejecutivo socialista la retirada definitiva de ese impuesto. La OTRE estima que la tasa costaría decenas de millones de euros a las empresas de transporte por carretera

Largas filas de camiones con las luces de advertencia en marcha y haciendo sonar la bocina, en las llamadas «operaciones caracol» destinadas a dificultar el tráfico, han afectado especialmente a las carreteras del sur de París y a tramos cercanos a las localidades de Rennes, Reims, Metz y Estrasburgo, Burdeos y Toulouse.

No somos borregos” o “Fuera el peaje” eran algunas de las consignas que se podían leer en las pancartas.

En opinión de los sindicatos, “la medida perjudica sobre todo a los pequeños y medianos empresarios”. Los propios transportistas galos son de la opinión que el peaje ecológico “está bien pensado para el transporte internacional, pero es muy perjudicial para el transporte local”.

Estas protestas se han producido tras una gran oposición contra ese impuesto en Bretaña, en el oeste de Francia, y después de que en las últimas semanas se hayan destrozado cerca de cuarenta radares instalados para recaudar esa tasa.

El Gobierno galo suspendió su entrada en vigor «sine die», a finales del pasado mes de octubre  después de otros aplazamientos anteriores, aunque no se plantea su eliminación, como reclaman los profesionales del sector.

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, ha confirmado recientemente que la ecotasa no se eliminará, pero que se va a dar «el tiempo necesario» para ver en qué condiciones se pone en marcha.

El nuevo impuesto afectará a cerca de 800.000 camiones de más de 3,5 toneladas que utilizan las carreteras hasta ahora gratuitas de la red francesa, lo que incluiría a unos 200.000 vehículos extranjeros, muchos de ellos españoles, que utilizan las carreteras hasta ahora gratuitas de la red francesa.