La presión social ha torcido el brazo al Gobierno de Navarra que esta misma semana ha decidido implantar peajes a vehículos pesados en la N-121-A como medida disuasoria.

De este modo, el Ejecutivo autonómico quiere modular el tráfico pesado que circula por la N-121-A y potenciar el transporte ferroviario de mercancías, que, a su juicio, «posibilitará la reducción del número de camiones que circulan por las carreteras a medio-largo plazo».

El sector ha acogido esta medida con la indignación propia del que se siente el último en enterarse, en una reunión celebrada cuando la decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás.

Como indica CETM en un comunicado, los transportistas estiman que «es indignante que se tome esta decisión sin contar con los argumentos necesarios para sostener una medida de tal calibre, más aún cuando se trata de un sector que es vital para la economía y que, en días como en los que estamos viviendo ante la crisis del coronavirus, está manteniendo el suministro de productos que son esenciales para el conjunto de la población».

Al tiempo, la organización recalca que el Gobierno navarro «tampoco ha dado a conocer cómo se va a implementar dicha medida, cuándo ni cuál va a ser la cuantía de los peajes».

De igual manera, CETM defiende que «el Gobierno de Navarra debería proponer otro tipo de medidas más eficientes y cuya finalidad sea la de acabar con la mortalidad, no la de recaudar ingresos».