Ponerse al volante tras haber ingerido alcohol o drogas supone multiplicar el riesgo de sufrir o provocar un accidente. Según el Observatorio Europeo para la Seguridad Vial (ERSO), conducir bajo los efectos de estas sustancias, provoca el 25% de las muertes en carretera en Europa. También constituye motivo de sanción, desde multas de 500 euros y pérdida de cuatro puntos hasta penas de prisión de tres a seis meses.

Por este motivo, Dräger, especialista en tecnología médica y de seguridad, ha lanzado el alcoholímetro de bolsillo Alcotest 3820, un dispositivo de diseño compacto que permite a los conductores medir su tasa de alcohol en aire espirado para tener la seguridad de que pueden conducir dentro de la legalidad.

Cuenta con un display digital con una pantalla LCD gráfica retroiluminada, memoria para guardar hasta los 10 últimos resultados y un avanzado sensor electroquímico que garantiza la fiabilidad y precisión de las mediciones, pues es la misma tecnología de medición que utiliza la policía.

Permite realizar hasta 1.500 pruebas con la misma batería y está preparado para llevarlas a cabo de forma inmediata, con una duración de pocos segundos.

La boquilla se instala de manera intuitiva y está preservada por una cubierta protectora higiénica. Su canal de aire conduce el aire exhalado hacia el dispositivo, utilizándose una pequeña muestra para el análisis, de forma de que se asegura que no quede alcohol residual en el dispositivo, y que las mediciones sean precisas.