La compañía ferroviaria calcula su porcentaje de seguimiento sobre el total de plantilla de cada turno, sin descontar por tanto el número de ferroviarios que estén incluidos en servicios mínimos o de vacaciones.

Por su parte, CGT ha explicado que el porcentaje de seguimiento del 70% estimado corresponde al de los trabajadores que se sumaron al paro por no estar en servicios mínimos o de vacaciones de baja.

Renfe y CGT coincidieron no obstante en señalar que la jornada de huelga se ha desarrollado con normalidad, sin que se registraran incidentes y con el estricto cumplimiento de los servicios mínimos.

Con esta convocatoria de huelga en Renfe, de 23 horas de duración, entre las 0.00 y las 23.00 horas del viernes 26, CGT ha reivindicado un ferrocarril «público y social» expresando su rechazo a la entrada de operadores privados y al «ataque que vienen sufriendo las condiciones laborales de los ferroviarios«.

El sindicato, minoritario en el comité de empresa de la operadora, ha destacado la «participación» en el paro a pesar de los «abusivos» servicios mínimos decretados por el Ministerio de Fomento para la jornada.

La formación ratificó asimismo su «incondicional defensa» del empleo en el sector y de la «reunificación de las dos compañías ferroviarias públicas, Renfe y Adif», y su «apuesta por un ferrocarril público y social que garantice sin matices la seguridad en la circulación».

La convocatoria de la jornada de paro ha afectado a un total de 262 trenes de la oferta habitual diaria de Renfe, de los que 81 correspondieron a trenes AVE y Larga Distancia.

En la carta de servicios mínimos, Fomento consideró «imprescindibles» los porcentajes de circulaciones fijados para la huelga para, «respetando el derecho fundamental de huelga, no dañar en exceso otros derechos fundamentales de los ciudadanos y la sociedad».

En este sentido, se ha recordado que el 26 de diciembre es una jornada de «excepcional movimiento de viajeros».